VILLA MARIA - De acuerdo a una encuesta realizada por alumnos de la Universidad Tecnológica Nacional de Villa María (UTN) cuyos resultados fueron analizados por el Centro de Estadística Regional (CER), 4 de cada 10 vecinos de esta ciudad no está de acuerdo con la Ley de Donante Presunto sancionada para favorecer la donación de órganos.
A las 200 personas consultadas se les explicó que ahora la normativa nacional vigente contempla que toda persona es donante presunto salvo que previamente comunique que está en contra de esa medida. Algunos ya conocían la legislación y otros no.
La nueva legislación creó un registro de expresión que recoge tanto la voluntad positiva como la de oposición a la donación.
También la encuesta realizada a personas de entre 17 y 47 años reveló que mientras más edad tienen los individuos consultados (32-47 años) más a favor de la ley opinan.
Por el contrario quienes se encuentran dentro de la franja etaria de 18 a 31 años rechazan en mayor proporción esta alternativa.
Teniendo en cuenta las campañas realizadas recientemente por varias ONG de Villa María para impulsar la donación de órganos, los estudiantes de la UTN preguntaron además si se estaba a favor o en contra de la donación voluntaria.
La respuesta fue contundente: el 76% está a favor, mientras que el restante 24% manifestó la actitud contraria. Este porcentaje deja claro que existe en la población de Villa María una significativa conciencia social de que es necesario donar órganos.
Los mitos aún persisten
Para conocer en detalle cuáles son las causas del rechazo a la donación se interrogó a este 24% que admitió su postura contraria.
Del análisis de las respuestas se deduce claramente que aún persisten varios mitos pese a que los profesionales médicos han trabajado activamente en distintas campañas para erradicarlos definitivamente.
De los villamarienses que dijeron que bajo ningún concepto donarían alguna parte de su cuerpo, el 25% justificó esta medida asegurando que temían ser víctimas del tráfico de órganos.
Esta idea es negada por los médicos al explicar que la cadena para ablacionar un órgano y ser trasplantado requiere de muchos profesionales, elementos técnicos y escasas horas, lo que en Argentina sólo puede hacerse por el INCUCAI.
Otro 16,67% de los consultados explicó que no lo haría por cuestiones religiosas, pese a que varias iglesias, entre ellas la Católica, la judía y las evangélicas se pronunciaron a favor de la donación.
Por otro lado, el 33,33% dijo que temía que lo ablacionaran antes de confirmar la muerte cerebral, situación más que imposible si se tiene en cuenta que se realizan varios estudios.
Por último, el 25% restante manifestó el miedo a poner en peligro su propia vida.
En el caso de los Sí, los fundamentos fueron, en un 32% porque deseaban evitar el sufrimiento de los demás, el 28% buscaba ayudar a quienes lo necesitaban y un 40% simplemente por ser útiles.