Cordoba
Un corbobés en el continente blanco
Nacido y criado en barrio Cabildo, Germán Darío Rodríguez es uno de los 135 tripulantes del rompehielos de la Armada Argentina ARA Almirante Irizar que inició a principios del mes en curso una nueva campaña antártica de verano.
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“A mí me gusta navegar. Eso unido a la posibilidad de conocer la Antártida se que es una posibilidad que tengo y no todos pueden disfrutar”, explicó Germán Rodríguez a poco de zarpar. El navegante cordobés tiene 29 años y el rango de cabo principal de Mar.
Con orgullo, su familia cuenta que fue uno de los 135 tripulantes que el martes 12 partió de la Dársena E para dejar atrás el Apostadero Naval Buenos Aires y dirigirse rumbo a la Antártica.
Tras el acto de despedida encabezado por la ministra de Defensa, Nilda Garré, Germán se adentró en el mar junto a otros marinos y científicos del país dispuestos a desarrollar una misión científica y militar en el continente blanco.
“Yo salgo afuera y el movimiento de la embarcación me da una paz y una tranquilidad que no siento en otro lugar”, sostuvo el cordobés, cuya vida de marino está motivada por sus ansias de navegar cuando las olas provocan el rolido del buque.
Durante su viaje, el buque de la Armada pasará por las bases antárticas Esperanza, Jubany, San Martín, Primavera, Orcadas, Cámara, Petrel, Decepción, Melchior, Brown, Marambio y Matienzo. Todos los años realiza campañas antárticas para relevar personal y abastecer las bases y estaciones destacadas en el continente.
El rompehielos posee una tripulación de 135 hombres, más 45 pasajeros y dotación aérea embarcada. Puede navegar en campos de hielo de hasta 1 metro de espesor en forma continua y por embestida puede romper packs de 5,6 metros de espesor.
El sueño del pibe
Durante su infancia y mientras jugaba con sus amigos, Germán Rodríguez no sospechaba que iba a cumplir uno de sus sueños y el de otras personas: viajar al continente blanco.
Ingresó por primera vez a la Armada Argentina en 1993, con apenas 15 años, pero distintas circunstancias de la vida lo obligaron a pedir la baja. “Entonces, yo no conocía la Armada hasta que un amigo, que había ingresado como tropa voluntaria, me propuso ingresar y acepté”, contó.
En febrero de 1999 tuvo su segunda oportunidad y fue ahí cuando supo que volvía para quedarse. Desde entonces estuvo en diversos destinos como el transporte Canal de Beagle, la Fragata Libertad, la Escuela Naval Militar y ahora el rompehielos. Lugares donde adquirió experiencia para su especialidad y enriqueció aquellos conocimientos que poseía.
Previo a la navegación, Germán participó de las tareas de mantenimiento del rompehielos como: pintura, limpieza, soldaduras y arreglos en general.
Ahora su día se inicia con el desayuno luego del toque de diana. La formación es el preludio antes de acudir al puesto de trabajo en donde efectuará, por su especialidad de Mar, labores de mantenimiento y pintado del barco, carga y descarga de materiales a bordo. También todo lo relacionado con maniobras de proa, popa y cubierta de vuelo.
Sin embargo, para él “la labor en sí nunca llega a ser rutinaria, cada día es la posibilidad de descubrir algo nuevo y fascinante”.
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Seguir la travesía
• Para los interesados en obtener más información actualizada sobre la Campaña Antártica, pueden visitar las siguientes páginas electrónicas:
www.cronicasdelirizar.com.ar
www.gacetamarinera.com.ar
www.ara.mil.com.ar
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Germán tiene 29 años y participa de una misión científica y militar que culminará en la Antártida.
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