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Domingo 31 de Diciembre de 2006  
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Internacionales
Violencia en Irak tras la muerte de Saddam
La ejecución en la horca del ex dictador desató una ola de violencia en todo Irak que dejó más de 60 muertos ayer. Las opiniones en el mundo se dividieron, aunque la mayoría condenó la decisión de aplicar la pena capital.

BAGDAD - Saddam Hussein se resistió brevemente después que los militares estadounidenses lo entregaron a los guardias iraquíes. Pero al acercarse sus últimos momentos, se tranquilizó. Vestido con saco y pantalones negros, apretó entre sus manos un Corán mientras era llevado hacia la horca, y en su último acto de despecho se negó a que le pusieran una capucha en su cabeza.

Antes de que le colocaran la soga alrededor del cuello, Saddam gritó: ‘Dios es grande. La nación saldrá victoriosa y Palestina es árabe».

Después de un cuarto de siglo de implacable brutalidad que mató a miles de personas y condujo a Irak a guerras contra Estados Unidos e Irán, Saddam fue ejecutado antes del amanecer de la víspera.

Apenas algunas horas después de su ejecución y ya habían muerto al menos 68 personas debido a atentados con explosivos. En el noroeste de Badgad, dos automóviles estacionados explotaron y mataron a 37 civiles e hiriendo a otros 76. Otras 31 murieron y 58 resultaron heridas al sur de la capital.

Un hombre cuyo testimonio contribuyó a que los jueces declararan culpable a Saddam y ordenaran su ejecución dijo que le habían mostrado el cadáver porque «todos querían estar seguros de que fue realmente ejecutado».

«Ahora está entre la basura de la historia», expresó Jawad Abdul-Aziz, que perdió a su padre, tres hermanos y 22 primos en las matanzas que ordenó Saddam tras un fallido intento de asesinarlo en la población chií de Dujail en 1982.

La televisión iraquí mostró lo que dijo era el cadáver de Saddam Hussein después de ser ejecutado.

En el enclave chií de Ciudad Sadr, en Bagdad, cientos de personas bailaron en las calles y otras efectuaban disparos al aire para celebrar la muerte de Saddam. El gobierno no impuso un toque de queda como lo hizo cuando el ex presidente fue condenado, para frenar cualquier resurgimiento de la violencia.

A pesar de su caída, Washington, sus aliados y los nuevos líderes iraquíes continuaban concentrados en frenar la insurgencia alentada por sectores leales a Saddam y los conflictos sectarios.

El presidente George W. Bush dijo que la ejecución de Hussein marca el «fin de un año difícil para el pueblo iraquí y para nuestros soldados» y señaló que la muerte del ex gobernante iraquí no detendrá la violencia en Irak.

Ali Hamza, un profesor universitario de 30 años, dijo que salió a la calle a disparar su revólver al aire después que escuchó la noticia.

«Ahora todas las familias que fueron víctimas estarán felices porque Saddam obtuvo una condena justa», declaró Hamza.

Pero los residentes de Tikrit, una ciudad de mayoría chií que fue la base del poder de Saddam, lamentaron su muerte.

«El presidente, el líder Saddam Hussein es un mártir y Dios lo pondrá junto a otros mártires. No estén tristes ni se quejen porque ha muerto como un guerrero santo», expresó el jeque Yahya al-Attawi, un clérigo de las Gran Mezquita Saddam.

La policía bloqueó el ingreso a Tikrit y dijo que nadie podía salir o entrar a la ciudad por cuatro días. Pero a pesar de las medidas de seguridad dispuestas por el toque de queda, algunos hombres armados tomaron las calles con imágenes de Saddam y efectuaron disparos al aire pidiendo venganza por la ejecución del ex presidente.

Más de 200 personas, muchas de ellas con armas, manifestaron en Adwar, una población al sur de Tikrit donde Saddam fue detenido por los soldados estadounidenses en un fuerte subterráneo. Es también la ciudad de Izzat Ibrahim, un consejero muy cercano a Hussein, que aún está prófugo.

El medio hermano de Saddam Barzan Ibrahim, y Awad Hamed al-Bandar, el ex jefe de la Corte Revolucionaria, no fueron ahorcados junto al ex líder, como estaba planeado. Las autoridades quisieron reservar la ocasión sólo para Saddam.

«Quisimos que fuera ejecutado en un día especial», dijo el asesor de Seguridad Nacional Mouwafak al-Rubaie en declaraciones al canal de televisión estatal Iraqiya.

En todo el mundo hubo repercusiones por la muerte del líder iraquí.
(AP)



Repercusiones

La ejecución de Saddam Hussein dividió la opinión de los líderes en todo el mundo.



• «Llevar a Saddam Hussein a la Justicia no pondrá fin a la violencia en Irak, pero es un importante paso en el camino de Irak de convertirse en una democracia que pueda gobernar, sostenerse y defenderse y ser un aliado en la guerra contra el terrorismo». Presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

• «Saddam fue tratado con respeto cuando estaba vivo y después de su muerte. La ejecución de Saddam fue ciento por ciento iraquí y el gobierno estadounidense no interfirió». Consejero de Seguridad Nacional de Irak, Mouwafak al-Rubaie.

•«Una ejecución siempre es una noticia trágica, una razón de tristeza, incluso en el caso de una persona que es culpable de graves crímenes». Reverendo Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede.

• «Dado los crímenes atribuidos a Saddam, será injusto si no se lleva a George Bush a un tribunal internacional. Saddam fue ejecutado por matar a 148 personas, musulmanes shiitas, mientras Bush es responsable por la muerte de unos 600.000 iraquíes desde la invasión de marzo del 2003». Al Anshori, del grupo militantes Majelis Mujahidin, de Indonesia.






Saddam a pocos minutos de morir en la horca. Antes de morir dijo: “La nación saldrá victoriosa y Palestina es árabe”.

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