Córdoba
de cordoba a hollywood “La idiosincrasia argentina gusta a los americanos”
Tiene 38 años y hace siete viajó a Estados Unidos para hacer un master en guión cinematográfico. Pagó la mitad de su carrera con los premios en dinero que obtenían sus guiones en concursos internacionales. Meses atrás le encargaron su primer trabajo profesional y esta semana viajó a Europa del Este para trabajar con un productor nominado al Oscar.
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Gabriela Yalangozián gyalangozian@lmcordoba.com.ar
Si hay algo con el que sueña todo estudiante de cine, es ejercer su vocación profesionalmente. Un camino que no es sencillo y que demanda mucho sacrificio. Más aún cuando el objetivo es ingresar a la gran industria cinematográfica de Hollywood.
Mucho estudio, esfuerzo y horas sin dormir le demandaron a Marcelo Mitnik el orgullo de decir que ejerce su carrera profesional como guionista en Estados Unidos: la Meca del cine a nivel mundial.
Marcelo Mitnik es un cordobés de 38 años, que hace siete decidió realizar un master en guión cinematográfico en la Universidad de Los Angeles (UCLA). Desde entonces, se le han presentado importantes oportunidades laborales.
“Tuve mucha suerte”, reconoce este cordobés que fue el único extranjero en el programa de guionistas de esa universidad. “Miles de guionistas americanos no tienen trabajo, casi el 85 por ciento está desempleado, y viniendo de lejos, las posibilidades son remotas. Pero la universidad me abrió muchas puertas”, afirma.
Recuerdos de barrio Iponá
Marcelo nació en Inglaterra, pero se mudó a la Argentina con tan solo diez meses de edad. Hasta los 30 años, se crió junto a sus padres y sus hermanos en barrio Iponá, en Córdoba Capital.
Estudio la carrera de cine en la Universidad Nacional de Córdoba y luego en La Metro. Pero lo que más le entusiasmaba era escribir guiones, y en la carrera de cine, esos conocimientos se limitaban a una sola materia.
“Cuando yo estudiaba en Córdoba, no había una especialización en guión. Lo cual es una lástima porque es el comienzo de cualquier película. Después de recibirme, tenía que tomar una decisión: o establecerme en Buenos Aires o irme afuera. Venir a los Estados Unidos era una idea que me resultaba tentadora aunque más no fuera por un tiempo”, asegura Marcelo.
“Crecí viendo películas de todo el mundo, pero el cine de Hollywood tenía una mística muy especial. Se parte de eso era un sueño que tuve desde los 18 años, cuando entré a la facultad”.
La oportunidad se presentó en 1999, cuando se mudó a Estados Unidos buscando dónde especializarse en guión cinematográfico.
“Había crecido viendo películas de Woody Allen, y mi intención original era irme a Nueva York. Pero mi hermano en ese momento estaba viviendo en Los Angeles, y allí nos enteramos de este programa de la UCLA, que es considerada la mejor escuela de guión a nivel internacional”, relata.
Días de universitario
Sin una beca, ni demasiado dinero Marcelo comenzó a cursar un programa de introducción, en el cual los profesores seleccionan por año entre 12 y 15 alumnos, que luego son aceptados en el master.
“Hice el curso `profesional program in film writing´, y repetí un avanzado para estar bien seguro. Recién ahí presenté mi solicitud para entrar a la carrera. Me aceptaron, y pasé mis siguientes tres años y medio haciendo el master en guión, y también un año y medio estudiando producción y dirección de películas en forma paralela”.
Los primeros años de Marcelo en la universidad americana fueron abrumadores. Sus conocimientos en inglés se limitaban a lo estudiado en la Cultura Británica, en Córdoba. Al mismo tiempo que se familiarizaba con los términos técnicos y se especializaba en guión, debía trabajar para pagar sus estudios.
“Fueron años muy duros porque supuestamente las reglas del juego son que no podés trabajar. Tenés que ser estudiante de tiempo completo. Así que comencé a trabajar en el único lugar que podía hacerlo legalmente por el tipo de visa que yo tenía: en el Dashew International Center, el centro que se encarga de los programas de apoyo para la comunidad internacional”, detalla Marcelo.
El dinero que ganaba en el centro universitario, sólo le permitía solventar sus gastos de supervivencia en Estados Unidos. El pago de la carrera, fue un tema aparte.
“Gracias a Dios algunos de los guiones que comencé a mandar a distintos concursos internacionales ganaban premios en dinero. Y eso me permitió pagar la mitad de las cuotas de la universidad. Para la otra mitad, saqué un crédito para estudiantes que estaré pagando por los próximos veinte años”.
Fue la universidad la que le abrió a Marcelo muchas puertas, como ocurrió con algunos de los egresados de su programa. Algunos de ellos fueron Francis Ford Coppola (“El Padrino”), Alexander Payne (“Las confesiones del Sr. Schmidt”), David Koepp (guionista de “El Hombre Araña”).
Su trabajo profesional
Mitnik terminó su master en diciembre de 2005, y meses después tuvo su primer trabajo profesional, al tiempo que gestionaba su visa laboral.
“El director de la película chilena `Pretendiendo´, Claudio Dabed, estaba buscando un guionista que pudiera adaptarla al público americano. El filme había funcionado muy bien en festivales latinos, y quería hacer la remake para los Estados Unidos. Hizo un llamado abierto dentro de un grupo de guionistas y pidió que mandaran trabajos.
Marcelo mandó uno de los proyectos que había recibido muchos premios, llamado “Living and Leaving LA” (Viviendo y evadiendo Los Angeles). El me llamó a los tres días para decirme que quería dirigir ese guión, pero le contesté que la historia no estaba en venta porque ese guión es el que algún día quiero dirigir yo. Finalmente me pidió que aceptara rescribir `Pretendiendo´”.
Así, Marcelo consiguió su primer trabajo profesional, y hoy su guión está en las manos de productores estadounidenses, para ser filmado en un reconocido estudio cinematográfico con un gran presupuesto y actores cotizados.
“Cuando estaba escribiendo este proyecto, surgió otro. Había un productor en Europa que conocía mi trabajo por mi participación en los concursos de guiones, y que me propuso trabajar en conjunto con un director canadiense que estuvo nominado en el 2003 a un Oscar por su corto animado “The Tripletts of Bellville”, relató.
El lunes pasado, Marcelo viajó a Europa del Este para trabajar en el proyecto de un largometraje de animación, cuyos productores se mostraron también interesados en coproducir su guión “Living and Leaving LA”.
Volver a la Argentina
Si bien Marcelo Mitnik comienza a abrirse camino en el mundo cinematográfico como guionista, su sueño es poder filmar algún día en la Argentina.
“Quiero dividir mi tiempo entre los Estados Unidos y la Argentina, como lo hace por ejemplo el director Juan José Campanella (“Luna de Avellaneda”, “El hijo de la novia”). Es en Argentina donde quiero filmar “Living and Leaving LA”, con un sistema que es muy usual en los Estados Unidos, y es a través de inversores privados. Ellos ponen el capital y ganan rédito de las ganancias que pueda tener en recaudación la película”.
El guionista cordobés asegura que es factible que su historia funcione a nivel internacional. “Sé que de una manera u otra esta película se va a hacer. El mercado latino en los Estados Unidos está explotando y lo que le falta es contenido. No hay cantidad suficiente de material para abastecer la demanda. El público latino es el que más va al cine en Estados Unidos, y hoy los estudios de Hollywood están creando su división latina, para captar ese público”.
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Cassaffousth impacta a Sydney Sheldon
Uno de los guiones que más satisfacciones le dio a Marcelo Mitnik en los Estados Unidos fue “The Dam” (El dique) y se inspira en la historia del ingeniero Carlos Cassaffousth, constructor del dique San Roque.
“Recuerdo que cuando expuse en mi clase la idea de hacer este guión, todos me miraron raro. La historia de un hombre que quería construir el dique más grande del mundo. Cuando vieron el guión, no les importó nada que fuera en la Argentina y en el 1800, porque la historia es universal. Un hombre que luchó contra viento y marea, para defender sus ideales, tanto que fue a prisión. Es una historia inspiradora en tantos aspectos. El cine americano está lleno de historias así”.
Marcelo no olvidará nunca que gracias a ese guión ganó el premio Sydney Sheldon. El propio escritor hoy fallecido se refirió a esa historia. “Dijo que el guión lo retrotraía a películas como `El puente sobre el río Kwai´, u otras del cine épico, con la ventaja de que ésta sucedía en un lugar del mundo y en una época desconocida para la gran mayoría del público. Ahí me dí cuenta que mis guiones tienen la estructura de las películas americanas clásicas pero con historias nueva para ellos. Ubicadas en un lugar desconocido y con personajes diferentes a lo que estaban acostumbrados”.
Historias universales
Entre los primeros guiones que recibieron premios, Marcelo recuerda el primero de todos “Paracaídas abierto”. “Es una sátira cómica de la cuestión new age, que tiene lugar en Capilla del Monte. Para mi sorpresa, anduvo muy bien y me ayudó a ingresar a la UCLA. Apenas llegué a la universidad, hice otro llamado “Daniel`s daydream”, que fue el primero que escribí en inglés. “Ese anduvo bien en competiciones y ganó premios. Me pagó gran parte de la carrera”.
El siguiente fue la primera versión de “Living and Leaving LA”, que es una comedia dramática que sucede en la Argentina durante la crisis de 2001 y en Los Angeles. “Ese guión pasó por muchas reescrituras, lo fui adaptando y mejorando. Y es el que más alegrías me dio en términos de premios. Es la historia que quisiera filmar en mi primer trabajo como director”.
Según asegura, todos sus guiones se basan en historias que retrotraen a la Argentina, ya sea por sus protagonistas o sus escenarios. “Creo que la idiosincrasia de los argentinos llama la atención de los estadounidenses. Por un lado, porque la cultura americana está completamente expandida y fue la fuerza motora de la globalización. Pero a pesar de eso, culturalmente, es un país que se mantiene muy aislado y mirándose para adentro. Llega un punto que quieren historias diferentes. Y la otra verdad es que no importa de dónde sea. El punto es que todos nos relacionamos emocionalmente con personajes que vemos en la pantalla y que son como nosotros. No importa si es un personaje de China, Francia o Argentina. Sí la historia es muy humana y universal, trasciende fronteras. Y eso es lo que creo modestamente que ha pasado con mis guiones”.
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Marcelo se propone filmar uno de sus guiones más premiados en la Argentina.
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