PARIS - Cinco semanas después de que Nicolás Sarkozy fuera electo presidente, ayer la coalición gobernante UMP y sus partidos aliados confirmaron su favoritismo al imponerse con holgura en la primera vuelta de las elecciones legislativas, que renovaran por completo la Cámara de Diputados.
Esto le permitirá a Sarkozy contar con una mayoría absoluta récord en la historia de la V República francesa.
Según el Ministerio del Interior, el 47 por ciento de los franceses refrendaron ayer el deseo de Sarkozy de contar con una amplia mayoría para llevar delante las controvertidas reformas fiscales, financieras, educativas y laborales que promueve el presidente.
La elección, que quedó marcada por un ausentismo record (rondó el 40 por ciento), contó con 7.639 candidatos representando a 80 partidos o formaciones políticas.
Sin embargo, como se esperaba a pesar de la enorme cantidad de aspirantes, los comicios no depararon ninguna sorpresa porque la coalición gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) confirmó su favoritismo.
Con estos resultados la derecha refuerza su mayoría absoluta marcando un récord histórico en la V República francesa, ya que de los 577 escaños de la Asamblea Nacional (Diputados) obtuvo entre 383 y 501 parlamentarios, contra los 359 que contaba hasta ayer.
Por su parte, los socialistas junto al resto de los partidos de izquierda obtuvieron entre 69 y 170 bancas, contra las 149 que ocupaban en los últimos cinco años.
«Una parte del camino ya está hecho», remarcó el primer ministro François Fillon, que fue electo en su circunscripción al obtener más del 50 por ciento de los votos y de esta forma continuará en el gobierno.
Segunda fuerza, el Partido Socialista (PS) obtuvo alrededor del 29 por ciento y sumando a los otros partidos de izquierda esta tendencia alcanzó el 35 por ciento de los sufragios.
«Realizamos una elección honorable pero no suficiente», afirmó el primer secretario del PS François Hollande, que llamó a la movilización popular para «asegurar un equilibrio necesario en nuestra República».
De repetirse estos resultados en la segunda vuelta del próximo domingo se acentuaría el bipartidismo en Francia, especialmente por la posible desaparición del centro.
El porcentaje del centrista MoDem, de François Bayrou, tercero en las presidenciales, ronda el siete por ciento con lo que solamente podría aspirar a lograr entre una y cuatro bancas.
El centro contaba con 29 diputados, pero la fuga de 24 de ellos a las filas sarkozystas atentan contra la figura de Bayrou, a pesar de los casi siete millones de votos obtenidos por su candidatura a presidente el pasado 22 de abril.
En tanto que el Partido Comunista Francés (PCF) perderá al menos la tercera parte de sus 20 diputados, lo que agravaría aun más la crisis interna y económica que padece el tradicional partido.
Otros dos partidos cuentan con posibilidades de obtener diputados. Los ecologistas Los Verdes podrían contar con entre cero y tres diputados (actualmente poseen tres legisladores), el derechista Movimiento Por la Francia (MPF) de Philippe de Villiers tendría entre dos y cuatro.
Mientras que la extrema derecha de Jean-Marie Le Pen y su Frente Nacional con el cinco por ciento seguirán sin poder contar con diputados y por eso criticó con dureza un sistema electoral que le es desfavorable.
La modalidad del escrutinio y las posibles alianzas en la segunda vuelta permiten que partidos con un menor porcentaje de intención de votos puedan ganar más bancas que otros, tal es el caso del PCF que con el cuatro por ciento podría obtener más diputados que el MoDem con el siete por ciento.
El sistema electoral francés indica que para obtener el derecho de participar en la segunda vuelta cada candidato (mínimo dos por circunscripción) debe contar con al menos el 12,5 por ciento de los votos.
De esa forma, si en un circunscripción tres candidatos superan ese porcentaje se realizarán elecciones triangulares, si son cuatro el distrito tendrá elecciones cuadrangulares y así sucesivamente. Lo que favorece a las alianzas entre las diferentes fuerzas.
Si un candidato supera el 50 por ciento en la primera vuelta automáticamente se asegura su banca. Esta forma de escrutinio rige desde 1986 (antes era proporcional con la elección presidencial) y es criticado por favorecer a los grandes partidos.