WASHINGTON - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ratificó ayer que mantendrá su política sobre Cuba y, aunque no descartó sentarse algún día en la misma mesa con el nuevo presidente de la isla, Raúl Castro, aseguró que no hay condiciones para hacerlo ahora. «No estoy sugiriendo que no haya nunca un momento para hablar, pero estoy sugiriendo que ahora no es el momento de hablar con Raúl Castro», afirmó Bush durante una conferencia de prensa que ofreció en Washington, en la que llamó «tirano» a Raúl Castro.
Para el presidente estadounidense, el relevo de mandatario en Cuba es irrelevante, porque Raúl «no es más que la extensión de lo que hizo su hermano, que fue arruinar una isla y encarcelar a la gente por sus creencias». Casi como una réplica, que no lo fue porque se publicó antes, el diario oficial Gramma destacó en su edición de ayer la decisión del Ejecutivo cubano de firmar en la sede de Naciones Unidas en Nueva York dos pactos internacionales sobre derechos humanos como «un acto soberano» que confirma el compromiso de la isla en la materia. En su conferencia, Bush rechazó de plano el compromiso del precandidato presidencial demócrata Barack Obama de reunirse con cualquier líder mundial, incluidos enemigos del país, como Irán o Cuba. «(Una reunión) enviará el mensaje equivocado. Enviará un mensaje de desánimo a aquellos que se preguntan si Estados Unidos seguirá trabajando por la libertad de los prisioneros. Dará un gran estatus a aquellos que suprimieron los derechos humanos y la dignidad humana», advirtió Bush. Para el jefe de la Casa Blanca, sentarse junto a «un tirano como Raúl Castro» es «contraproducente», y hacerse una foto «le otorgaría legitimidad, porque él podrá decir: ‘Mírenme. Ahora soy reconocido por el presidente de Estados Unidos’». Bush insistió en que adoptó «la decisión opuesta, que es decirle al pueblo cubano: ‘Estamos con ustedes; no nos sentaremos con sus líderes que encarcelan a su gente por aquello en lo que creen; mantendremos un embargo sobre ustedes. Queremos que tengan dinero de la gente que está en este país, pero insistiremos en esta política hasta que empiecen a ser libres’».