Córdoba
Ya son 40 los chicos con síndrome de Down integrados en escuelas comunes
Lo lograron a través de una propuesta educativa de la Fundación Síndrome de Down para el Apoyo e Integración, que promueve la inclusión plena de los jóvenes a nivel familiar, escolar, laboral o social. Convencidos de que no hay obstáculos para desarrollar sus capacidades, este año cuatro de ellos cumplirán el sueño de terminar el secundario.
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“Tener la posibilidad de ir a una escuela común me permitió dejar de lado la idea de que tener Síndrome de Down nos hace diferentes. Y más allá de poder estudiar, lo más importante para mí fue el crecimiento a nivel personal”. Quien lo afirma es Rodrigo, uno de los 40 chicos que este año cumplirá con la meta de obtener su título secundario.
Lejos de pensar su discapacidad como un obstáculo para explotar su potencial, el joven afirmó que nunca sintió escollos para integrarse al resto de los estudiantes. “De hecho, lo mejor que me llevo de esta experiencia son buenos amigos”, confiesa.
Como él, un grupo de varones y mujeres de entre cinco y 18 años, por iniciativa de la Fundación Síndrome de Down para el Apoyo e Integración (FUSDAI), hoy cursan sus estudios de nivel inicial, primario o secundario en diferentes escuelas comunes de la ciudad.
“El objetivo del programa Plena Inclusión en el Aula Común se traduce en la posibilidad de generar un espacio educativo de inserción, dirigido para todos y orientado a educar en y para la diversidad”, explicó María Eugenia Yadarola de Mathieu, presidenta de la sede local de FUSDAI y madre de Candela y Ezequiel (ambos con Síndrome de Down).
Para la especialista, el hecho de Córdoba cuente con numerosas instituciones dedicadas a la atención de estos chicos, no se traduce en la construcción de una mirada integral del tema. “En algunos lugares se trata de una realidad aún en construcción, mientras que en otros es una realidad negada o tergiversada, en el sentido de que no todos los docentes están preparados para ejercer en la práctica la educación integral que creen impartir”, sostuvo.
Convencida de que la inclusión plena implica mucho más que trasmitir conocimientos en un espacio común, la mujer, que además es doctora en Ciencias de la Educación, consideró: “Un aula inclusiva es la unidad básica de la escuela inclusiva, constituida en forma heterogénea, donde se valora la diversidad y se ofrece a todos los alumnos oportunidades de aprendizaje, además de que se promueve un trabajo solidario y cooperativo entre todos”.
Y agregó: “La cuestión no se limita al hecho de que los chicos estén juntos y compartan los mismos horarios. Lo importante es construir un espacio donde todos los alumnos pertenecen, pueden aprender y apropiarse de un currículum común diversificado”.
Diagnosticar antes de incluir
Sobre el modo en que la fundación trata la inclusión de los chicos, la directora de la sede local, explicó que el primer paso consiste en realizar un diagnóstico, a través de una entrevista personalizada con la criatura primero, y con su familia, después.
Lo que sigue será evaluar la apertura y la predisposición de las autoridades educativas a cargo de la escuela donde sus padres tienen la intención de enviarlo.
“En esta instancia se tratan las dificultades que se pueden presentar durante el proceso de aprendizaje, importa asesorar al docente, la institución”, dijo Yadarola de Mathieu, para quien “es en este momento cuando aparece el temor a lo desconocido”.
Una vez incluidos los chicos en las aulas, los profesionales de la fundación realizarán visitas periódicas a fin de seguir de cerca el proceso de aprendizaje e integración con sus pares. Según explicó la mujer, “en todos los casos se busca que el niño esté en cursos con chicos de su edad, a fin de que comparta los cambios propios de esa etapa además de intereses comunes”.
Cambios profundos
María Eugenia, como la conocen en la fundación, no se desalienta al pensar que se trata de un “proyecto ambicioso” -tal como lo ponderó- pero es consciente de que lograr la inclusión de los chicos con Síndrome de Down implica un cambio cultural profundo.
“Generar cambios no es una tarea fácil, y en esto tiene mucho que ver el compromiso de padres, educadores y la escuela como institución”, dijo la mujer, para quien “es lamentable que al momento de ‘incluir’ a las criaturas en las aulas, la mayoría de los docentes coloque como condición que vaya acompañado de una maestra particular, como si de este modo se asegurara un mejor aprendizaje. En realidad no se hace más que trazar diferencias”.
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Incluir, ante todo
La Fundación Síndrome de Down para el Apoyo e Integración es una institución creada hace 16 años por un grupo de familias de niños y adolescentes con Síndrome de Down. El propósito de FUSDAI es promover el desarrollo de las personas con capacidades diferentes y su plena inclusión en todos los ámbitos. Además del proyecto de integración escolar, actualmente los profesionales trabajan en la inclusión laboral de los chicos. Entre otras actividades como la colaboración con el Juzgado de Menores de Córdoba para buscar padres sustitutos y adoptivos para los bebés con Síndrome de Down abandonados, cursos de capacitación a docentes y profesionales sobre integración/inclusión escolar en Córdoba, etc.
El sueño de ser periodista
“No hay obstáculos para cumplir con un anhelo cuando lo que se tiene son ganas”. Así se refirió orgulloso Iván Blázquez, un cordobés de 26 años, que con Síndrome de Down, cumplió con la meta de recibirse de periodista en el Centro de Estudios, Investigación y Comunicación Social (CEICOS) de la ciudad.
“Decidí estudiar periodismo porque me gusta la investigación y el espectáculo -dice asegurando que la elección fue personal-. No me lo inculcó nadie. Nació de mí cuando era chico”, concluye Iván.
A diferencia de muchos jóvenes con capacidades diferentes, Iván se desempeña como cadete municipal. Además, trabajó para un programa de Canal C, “Cuenta conmigo”, a donde realizaba entrevistas. “Las primeras notas las hice con total naturalidad, sin ponerme nervioso”, confiesa. Pero hay una que no puede olvidar. Se trata de la que le realizó a Diego Maradona en noviembre de 2000, cuando el futbolista visitó Córdoba.
Sobre sus metas Iván dijo que le gustaría conocer a la vedette Nazarena Vélez, y casarse el próximo año con su novia, Carolina Nieto, una estudiante de cuarto año del secundario y de quien se enamoró hace tres años en FUSDAI.
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Iván no se conforma con su título de periodista y ya tiene nuevos proyectos para este año.
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