Córdoba
CONTRATAPA La concejala ha decidido que, ahora sí, el boleto debe aumentar
Si el precio del boleto (o cualquier otro aspecto importante del sistema) depende del humor de un concejal, estamos embromados.
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Parece que esta vez va en serio: el transporte urbano de pasajeros tendrá una nueva tarifa, más acorde con los costos de las empresas y los bajos subsidios que llegan desde la Capital Federal. Finalmente, la concejala Teresa Saravia ha decidido que va a votar a favor de la propuesta del intendente, aunque ha objetado el precio propuesto por el Departamento Ejecutivo, por ser muy elevado.
Es probable que los equipos técnicos que asesoran a la concejala, luego de profundos estudios sobre el transporte urbano hayan llegado a la conclusión de que 1,40 es un precio adecuado para el boleto y no 1,60 como ha sido la intención originaria del intendente.
¿Qué ha pasado desde febrero para que la concejala cambie de punto de vista? No lo sabemos. Probablemente, como dijimos, la concejala haya recibido y estudiado los “papers” sesudos de sus asesores. O quizá haya sido seducida por la voz persuasiva de la FETAP. O quizá Giacomino le haya hecho una propuesta que la concejala no ha podido rehusar.
Como sea, es inevitable que tengamos la sensación de que la política de transporte de Córdoba, al menos en uno de sus aspectos más importantes, pende de un hilo.
Todos disconformes
Si el precio del boleto (o cualquier otro aspecto importante del sistema) depende del humor de un concejal, estamos embromados. Sin embargo, el nuevo precio que pueda fijarse, aumento incluido, dejará a todos disconformes.
A los usuarios, que lo considerarán elevado en relación con sus ingresos y con el servicio que prestan las empresas. Los empresarios, muy probablemente lo considerarán insuficiente si se tiene en cuenta la evolución de sus costos de explotación.
Tampoco quedará contenta la Municipalidad que, aunque reducirá el monto de los subsidios que abona, le reclama a la Secretaría de Transporte de la Nación que no gaste todo el dinero en subsidiar el transporte en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, que aporte un poco más a esta ciudad.
Un buen símbolo del momento político y económico que se vive: todo está hilvanado, apenas sostenido por un manojo de concesiones económicas insuficientes que parecen llevar la situación al borde de un estallido en cualquier momento.
Es que ha regresado la inflación, con su sucesión interminable de reacomodamientos, reclamos sectoriales, insatisfacciones, quejas y nuevos posicionamientos.
Ya sabemos cómo sigue: la inflación come los ingresos entonces los empleados ganan poco, la tarifa parece alta, pero no le alcanza a los empresarios para sostener el sistema.
Esto ya lo hemos vivido cien veces.
Pero claro, estamos lejos de echarle la culpa de todas estas fragilidades a la concejala Saravia, que esta vez se ha decidido a levantar la mano en signo de aprobación.
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Teresa Saravia, el día que negó el aumento que pedía Daniel Giacomino.
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