BUENOS AIRES - Los alegatos del juicio oral por el crimen de Romina Soto, la niña que en 2004 fue asesinada a puñaladas y mutilada en la localidad bonaerense de Llavallol, comenzarán hoy en los tribunales de Lomas de Zamora.
El primero en exponer ante el tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 será el fiscal de juicio Bernardo Schell, luego la abogada querellante Analía Pignone y finalmente Héctor Yemmi, defensor del único acusado, el carnicero Ramón Jacinto Mesa (32).
El debate llega a su etapa final luego de casi dos meses de audiencias en las que testigos y estudios genéticos favorecieron la situación de Mesa, quien está acusado del delito de ¨homicidio calificado agravado por alevosía¨.
En la primera jornada del juicio, el imputado aseguró que al momento del crimen de Romina estaba en un frigorífico de Monte Grande donde trabajaba y sólo lo dejaban salir durante un máximo de 15 minutos.
Romina Soto (10), hija menor de un matrimonio de inmigrantes bolivianos, fue asesinada el 5 de noviembre de 2005 en un dormitorio de su casa de Llavallol. La niña recibió 27 puñaladas, un profundo corte alrededor del cuello y el asesino le seccionó además las diez primeras falanges de los dedos de sus manos y le extrajo la vagina. Según los investigadores, la intención del homicida fue borrar posibles rastros de semen de los genitales de la chica y restos de piel o cabellos de debajo de sus uñas que permitieran su identificación. No obstante, al profundizarse los análisis forenses en el cuerpo de la víctima fueron hallados restos de líquido seminal que la mutilación no logró hacer desaparecer, pero cuando se hicieron exámenes comparativos con el detenido, dieron negativos.
La familia y los investigadores siempre creyeron que el homicida era un experto en el uso de cuchillos y relacionaron a Mesa con el brutal asesinato porque era carnicero, había trabajado con los padres de Romina y su relación laboral había terminado en mal.