Blanquiceleste SA dejó una deuda de $ 2.800.000 con el plantel de Racing, mientras gerenciaba el club, y no hay nadie en condiciones de pagarla. La empresa se declaró en quiebra y el órgano fiduciario prometió hacerse cargo, pero los jugadores no creen y tras el entrenamiento matutino de ayer, decidieron no practicar más y suspender nuevamente el viaje a Mar del Plata para realizar la pretemporada.
Desde el jueves, cuando la reunión entre la Mesa de Enlace y Julio Grondona en Futbolistas Agremiados terminó a los insultos por la aparición de los responsables del órgano fiduciario, se temía lo peor. Ayer, los jugadores, cansados de no cobrar, ni siquiera hicieron caso al pedido del técnico, Juan Manuel Llop, de entrenarse por la tarde.
Además, se confirmó la venta de un porcentaje del pase de Matías Sánchez (firmaría contrato con Estudiantes de La Plata), una pieza fundamental del equipo, a un grupo inversor en apenas 300 mil dólares. Con ese dinero, el órgano fiduciario pretendería saldar parte de la deuda con el plantel. También esperaban ingresos por el pase de Adrián Bastía al Asteras Tripolis, aunque la operación podría caerse debido a que todavía no están firmados los papeles y en Grecia se cansaron de esperarlo.