Un paseo de compras siempre es reconfortante. Y si, además, se hace en un sitio pintoresco y atractivo, tiene un valor agregado.
Así es en La Cumbrecita, a lo largo de la calle que atraviesa el casco del pueblo. Los comercios están dispuestos en casas o locales construídos con materiales donde predominan la piedra y la madera en una combinación de lo rústico con lo cálido.
A unos pocos metros de la entrada al pueblo peatonal del valle de Calamuchita, duendes y sonidos metálicos de adornos agitados por el viento son atractivos tanto para la foto como para souvenires.
Desde allí, apenas bajando la calle, hacia la derecha, el olfato conduce a La Posada Encantada, una chocolatería artesanal recién inaugurada que deleita con todos sus productos fabricados allí mismo: desde el chocolate Bariloche hasta los bombones de fruta.
Tallas, remeras, pantuflas tejidas a mano, suéteres de lana, jarros para cerveza, marroquinería y la típica mermelada de zarzamora cosechada en los alrededores son parte del popurrí que tienta a los turistas.
El tour comercial termina en Ta Pefka, pasando la capilla, hacia la izquierda: una cabaña atendida por sus dueños es el ámbito para abastecerse de licores, mermeladas, conservas dulces y saladas, todo casero. También, para procurarse de oportunos bastones que servirán de apoyo para recorrer a pie los rincones de La Cumbrecita.