Córdoba
sociedad :: Mariana hizo valer sus derechos ante la TAMSE para viajar desde su casa al Campus de la UCC Está en silla de ruedas y logró que incorporen colectivos adaptados en recorridos a la facultad
Sobre más de 650 unidades que concentran las tres empresas afectadas al transporte público de pasajeros, apenas doce están adaptadas para usuarios con movilidad reducida.
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En menos de tres semanas, Mariana Pérez participará de un importante torneo de natación para federados a realizarse en Santa Fe. Una competencia que le exige estar bien preparada físicamente y por ello entrena una hora y media promedio por día.
Sin embargo, la práctica deportiva no le impide descuidar sus estudios universitarios. La joven cursa primer año de la carrera de Veterinaria en la Universidad Católica de Córdoba y pasa muchas horas concentrada frente a apuntes y libros, a las que sumará además los horarios propios de clase.
Consecuente con todo aquello que se propone, Mariana tiene grandes expectativas de figurar entre los primeras en el ranking del evento deportivo. Sus allegados confirman que esa seguridad que tiene en sí misma es constante y que le permitió hacer frente a los duros momentos que atravesó en su corta vida.
Prueba de ello fue el resultado de la gestión que inició en marzo en la Municipalidad de Córdoba, cuando demandó formalmente la afectación de un colectivo adaptado para discapacitados en la línea del R4, cuyo recorrido concluye en el Campus de la Universidad donde estudia, enclavado en camino a Alta Gracia. Y es que, tras un accidente que tuvo hace siete años, la joven de 18 años ve condicionada su movilidad al uso de una silla de ruedas.
Haciendo valer los considerandos de la Ley Nacional 24.314 (Sistema de Protección Integral de Discapacitados), la estudiante universitaria reclamó a las autoridades locales su derecho al acceso y utilización de los medios de transporte públicos. Al momento de su sanción (en 1994), la normativa previó que -gradualmente- las empresas prestatarias del servicio debían incorporar progresivamente unidades adecuadas para el transporte de personas discapacitadas, hasta completar bajo esas características la totalidad de su flota.
Pero lejos de cumplirse esos objetivos, sobre un total de más de 650 colectivos que hoy concentran las tres empresas afectadas al transporte público de pasajeros en la ciudad (Coniferal, Ciudad de Córdoba y TAMSE), apenas diez cumplen los requisitos, en tanto que existe la promesa de otros dos que se sumarían en los próximos meses.
“El recorrido del colectivo ya estaba. El R4 de la TAMSE ingresaba al Campus de la Universidad y daba toda la vuelta por el predio; era un colectivo seguro ya que lo podía tomar a veinte cuadras de mi casa. Lo único que faltaba era que fuera accesible y yo sabía de antemano que la empresa tenía ese tipo de coches, pero que estaban distribuidos en otras líneas”, explicó Mariana a este diario.
El primer pedido formal para que la empresa municipal afectara a ese circuito las unidades adaptadas con rampa lo hizo cuando comenzaron las clases. Entonces le envió una carta narrando su situación al vicepresidente de
TAMSE, Beltrán Corvalán, pero obtuvo una contundente respuesta negativa.
“El funcionario que entonces me negó el pedido me dijo que él también tenía un hijo que iba a la Católica, y que era muy difícil que coincidieran los horarios de los colectivos con los de clase. Sin embargo, hasta ahora funcionan bárbaro”, relató la chica, quien asegura que ya es conocida entre los choferes que cubren la demanda de viajes cada dos horas y media.
Contra todos los pronósticos
-y muchas misivas después-, hoy Mariana espera a diario el colectivo en la esquina de Rancagua y San Fernando. Quien reemplazó al funcionario caído en desgracia tras un control de alcoholemia que dio positivo, escuchó su reclamo y lo puso en práctica de manera casi inmediata.
Ahora, cuando el R 4 se detiene en la parada, una operadora que acompaña al conductor se encarga de accionar el dispositivo que desplaza una rampa para que Mariana suba como cualquier otro usuario del servicio.
Horarios restringidos
“Soy consciente de que esto no alcanza. Los transportes adaptados solamente funcionan en horario comercial y esa misma restricción se plantea los feriados y los fines de semana. En parte, el sistema sigue teniendo su costado absurdo porque los colectivos están pero los guardan”, planteó la joven.
Mariana puso énfasis al sostener que “uno no puede creer que a nadie se le ocurrió pensar cómo puede condicionar esa falta de transporte adecuado, sobre todo los fines de semana cuando uno organiza salidas más libremente”.
A la hora de evaluar lo conseguido, aseguró: “Es simple: no es que yo no acepto un no como respuesta. Lo que pasa es que, directamente, no me quedo con esa respuesta”.
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Lo que dice la ley nacional
La Ley Nacional 24.314 dispuso que, a partir de 2002, todas las unidades adquiridas por las empresas de transporte debían ser accesibles para las personas con discapacidad.
En la ciudad de Córdoba, el espíritu de esa normativa se plasmó parcialmente a través de la Ordenanza 10.366, que dispone que el cinco por ciento de la totalidad de la flota de las empresas deben ser unidades de piso adaptado para personas con capacidades diferentes.
Pero, según un relevamiento de la ONG Acceso Ya, menos del dos por ciento de los ómnibus está preparado para las personas de movilidad reducida. Ello significa que de casi 700, apenas doce (diez de la empresa municipal y dos de Coniferal) garantizan el traslado a personas que se movilizan en silla de ruedas.
Un derecho olvidado
El acceso físico urbano, arquitectónico y de transporte, es un derecho consagrado por nuestra Constitución Nacional (Ley Nacional 24.314) y adherido tanto por la Provincia, como por la Municipalidad de Córdoba, entre otras ciudades.
Es necesario llevarlo a la práctica. Primer paso, generar planes de accesibilidad en los tres planos mencionados, para modificar paulatinamente el entorno, y de este modo, mejorar la integración de las personas con movilidad y comunicación reducida.
Para que esto ocurra se necesitan involucrar muchos actores.
En primer lugar, se precisa de una buena política de Estado. Decisiones políticas, que sobrepasen lo partidario y que sean verdaderas decisiones a largo plazo, posibles de continuar por diferentes gestiones.
En segundo lugar, se necesitan técnicos que generen buenos proyectos para concretar la accesibilidad física. Arquitectos, ingenieros y diseñadores industriales, entre otros profesionales, necesitan de buen soporte técnico en la temática, el cual debe salir de las currículas de las universidades, lo que hoy no sucede.
Y en tercer lugar, las personas con discapacidad. Muchas de ellas se resignan a la situación actual de la ciudad, y se acostumbran a la misma, sin generar acciones concretas de denuncia, ya que están cansadas de reclamar por sus derechos (salud, educación, trabajo, etcétera). Este colectivo de personas acompañado del resto de los ciudadanos (todos en algún momento de nuestras vidas pasamos por situaciones discapacitantes), tienen que generar más reclamos a quienes tienen que ocuparse de modificar el entorno. Se puede salir de este ciclo de invisibilidad, si más personas se involucran.
En síntesis, tener una ciudad con itinerarios accesibles, para propiciar la integración social de las personas con discapacidad, es una tarea de todos, cada cual con la responsabilidad que le corresponde. El Estado, planificando y controlando la obra privada. Los privados, realizando las obras según normativa, al igual que las empresas de transporte cumplimentando la legislación. Y la ciudadanía en general, sobre todo las personas con discapacidad, tienen que hacer valer su derecho.
También es necesario que todos sepamos que un ENTORNO FISICO ACESIBLE es más seguro, más confortable para todos y a la vez que es imprescindible para algunos. Mientras nuestra sociedad genere espacios para la diversidad, todos salimos beneficiados.
Cecilia Bitar Titular de la delegación local de la ONG Acceso Ya.
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En la ciudad de Córdoba solamente circulan doce colectivos con rampa.
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“No es que yo no acepto un no como respuesta. Lo que pasa es que no me quedo con esa respuesta”, afirmó Mariana.
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