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historias :: La vida de las promesas Desde la cuna
Con sólo 12 años, Ezequiel Payero dejó Pascanas para instalarse en la pensión de Instituto. Hoy, con 17 años, es una de las promesas de las inferiores albirrojas.
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Marcos Villalobo mvillalobo@lmcordoba.com.ar
“Mamá, me voy a Córdoba a jugar al fútbol”, le dijo, con sólo 12 años de edad, Ezequiel Payero a su madre y dejó la tranquila localidad de Pascanas para instalar en Alta Córdoba su anhelo de ser futbolista.
Pasaron más de cuatro años de esa afirmación. En aquel momento su madre aceptó creyendo que en tres semanas su hijo iba a volver al hogar, ya que imaginaba que él comenzaría a extrañar. Pero las ganas de ser “jugador de fútbol” superaron esa sensación y Ezequiel hoy es una de las figuras de la defensa de la Sexta División de Instituto que milita en el certamen de AFA.
Pero para que el calor del hogar no se hiciera tan lejano fue muy importante la calidez que la pensión del club albirrojo le brindó. Allí, Payero comparte junto a cinco compañeros más los días, los sueños y el gusto por el fútbol. En la pensión de Faustina, la encargada de esa casa y una “madre”, según cuenta Payero conviven: Diego Sueldo, Adrián Arandía, Rafael Blasco, Alejandro Rébola y Alejandro Gagliardi, estos tres últimos ya trabajan con el plantel profesional que conduce Jorge Ghiso.
Payero juega de primer marcador central, aunque es admirador de Javier Mascherano porque “cuando llegué acá jugaba de cinco y después me cambiaron. (Mascherano) tiene temperamento, no da nunca por perdida una pelota y yo soy medio rústico. Lo admiro mucho”, le cuenta a LA MAÑANA, sentado en un sillón del living de la pensión. En ese lugar describe: “Soy de Pascanas y acá es como mi casa. Es tranquilo. Me adapté rápido porque me siento como en casa. Tengo el apoyo de los chicos y Faustina es un espectáculo. Es como una madre”, coincide junto al “Tano” Gagliardi y en coro afirman: “Hace de comer muy rico”, mientras Blasco acota por lo bajo: “El (por Payero) es el mimado de Faustina”.
Pascanas es una localidad ubicada a unos 300 kilómetros de la ciudad de Córdoba, al este de la provincia mediterránea. En consecuencia, esa lejanía hace vivir circunstancias no habituales en cualquier pibe de esa edad. A propósito, el juvenil de 17 años recuerda: “Mis últimos cuatro cumpleaños los pasé acá. Hace dos años, cuando cumplí los 15, vino toda mi familia desde Pascanas y lo celebramos con los chicos”. Mientras Ezequiel hace esta referencia, Arandía, con cara de pícaro, dice: “Vino hasta la novia ese día y vigilaba todo”.
“Mi decisión”
Payero jugaba en Independiente de Pascanas y lo fueron a buscar de Atalaya, donde estuvo una semana en la pensión del club de Argüello Norte. Pero luego, Santos Turza le consiguió la posibilidad de sumarse a Instituto. “Llegué un jueves, entrené ese día y el viernes, y a los dos días ya era jugador de Instituto”, recuerda, y agrega: “Estudiaba en mi pueblo y por eso durante más de medio año estuve viajando los fines de semana. Era muy cansador y tomé la decisión de quedarme en Córdoba”.
- ¿Extrañaste... extrañás?
- Para mí fue distinto al resto de los chicos, porque yo tomé la decisión. Incluso mi mamá cuenta que ella me dejó venir porque imaginaba que a las tres semanas me iba a volver, creía que iba a extrañar. Era medio ‘mamero’, pero porque tenía 12 años, después me acostumbré. Mis compañeros dicen que soy el mimado de Faustina porque fui el primero en llegar a la pensión y porque soy el más chico”, afirma entre sonrisas el pibe que desde pequeño toma decisiones importantes, como cuando disputa un mano a mano con un delantero rival.
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FICHA PERSONAL
Nombre y apellido: Ezequiel Payero
Fecha de nacimiento: 27-04-91
Lugar de nacimiento: Pascanas, Córdoba
Club de origen: Independiente de Pascanas
Club actual: Instituto
División: Sexta
Puesto: Marcador central
Arandía, la antítesis
En el departamento Unión de la provincia de Córdoba se encuentran las localidades de Pascanas y Noetinger, y en la pensión de Instituto conviven Ezequiel Payero y Adrián Arandía, oriundos de aquellos pueblos, respectivamente. Los dos más chicos de “la casa de Faustina”. Ambos militan en la Sexta División de AFA del equipo albirrojo, pero entre ellos hay grandes diferencias. Payero es más tímido y Arandía, como en el terreno de juego, es el más travieso, “la oveja negra de la casa”, dicen sus compañeros.
LA MAÑANA visitó la pensión y todos expusieron que más allá de las diferencias, están unidos y se apoyan entre sí. “Somos como hermanos”, afirma Arandía, quien llegó hace cuatro años. Empero, también, contaron que entre Ezequiel y Adrián, los más pequeños, las bromas pesadas abundan, aunque el que las inicia es el pibe de Noetinger, admirador de Pablo Zabaleta y de su amigo Alejandro Gagliardi.
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Payero sostiene la albirroja. Junto a él están de izquierda a derecha: Sueldo, Arandía, Gagliardi, Rébola y Blasco. Y Faustina, la encargada.
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Payero pasó a ser el mimado de Faustina.
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