La TAMSE debe desembolsar 781.580 pesos por mes para sostener la propuesta del transporte diferencial de pasajeros. A un precio del boleto de 3 pesos, ello supone que -a priori- debería contabilizar 10.855 pasajeros efectivamente transportados por día para tornar sustentable el servicio. Y sería recién a partir de allí que la empresa municipal comenzaría a plantear cuáles son los márgenes de rentabilidad esperados para poder amortizar el capital.
Muy lejos de esos indicadores, la semana pasada se contaron un promedio diario de 3.117 usuarios transportados a través del sistema que dispone de 20 colectivos full distribuidos en tres líneas.
Aunque todavía no fue presentado al Tribunal de Cuentas el primer informe contable de la propuesta de transporte público VIP, las erogaciones mensuales que debe realizar la empresa municipal consideran: 33.500 pesos para combustible (son 110 litros por día que demanda cada unidad, equivalentes a 279 pesos), 255.400 pesos en concepto de costo laboral (choferes, personal de administración, mecánica y mantenimiento), 399.000 pesos por cuota de amortización de la compra de las unidades (la primera de 36 fijadas se pagó en setiembre), 34.420 por gastos de mantenimiento, 17.560 en seguro de la flota (según las exigencias del sistema leasing por el que fueron adquiridos los colectivos ), 11.700 pesos en patente (los vehículos fueron anotados en Capital Federal, también siguiendo los requisitos del leasing) y 30.000 pesos por riesgo de franquicia (las estadísticas de accidentes dan cuenta de que el transporte público tiene un alto grado de siniestralidad y de allí que la empresa deba pagar 1.500 pesos adicionales por cada coche), según fuentes empresarias y gremiales.
Los números se contraponen con la realidad de los ingresos que el servicio genera. La semana pasada, las veinte unidades representaron un corte promedio de 3.117 boletos diarios (tomando los datos de lunes a viernes, sin contar el sábado cuando el corte de boletos es del 20 por ciento con relación a los día hábiles).
Ponderado a razón de tres pesos (inicialmente era de cinco pero ante la baja demanda debieron replantear la propuesta y ello incluyó una rebaja del valor), la empresa percibió 46.764 pesos sin contabilizar en esa suma los descuentos derivados de impuestos, comisiones, ingresos brutos, IVA, comisión de Siemens y tarjetas).
Subsidiar el sistema
Por estas horas, la pregunta del millón es hasta dónde crecerá la demanda de los usuarios.
Con el nuevo valor del boleto, la frecuencia de uso la semana pasada fue: lunes, 2.411 pasajeros; martes, 3.046; miércoles, 3.105; jueves 3.399; y viernes 3.627. La información del sábado (funciona medio día) todavía no fue procesada, no obstante lo cual Siemens contabiliza un 20 por ciento de cortes con respecto al resto de los días hábiles.
Si bien los alumnos de nivel inicial, primario, medio y superior no están contemplados como parte de los pasajeros meta, habrá que evaluar el impacto que tendrá la finalización del ciclo lectivo. Ese menor movimiento deberá contar también la incidencia de las licencias anuales y el impacto sobre el movimiento de la ciudad.
La casi única chance de sobrevida del transporte diferencial parece estar directamente ligada a la voluntad del gobierno nacional de otorgarle nuevos subsidios a la TAMSE. Alternativa viable a partir de la buena relación existente entre el intendente Daniel Giacomino y la presidenta Cristina de Kirchner.
El costo político
Lo cierto es que pocos se animan a contagiarse del entusiasmo de la secretaria de Transporte y Tránsito, Laura Villalba, quien sigue realizando gestiones para la adquisición de otras 40 unidades para sumar a esa flota. La mentada inversión obligaría al municipio a desembolsar otros 20 millones de pesos, siempre y cuando el pago sea de contado.
Pese a que el servicio tuvo escasa aceptación en sus orígenes, hay que decir que los cambios introducidos en recorridos y valor del boleto triplicaron el interés de los usuarios en la primera semana de vigencia. Y es a partir de esos datos alentadores que la funcionaria confirmó la posibilidad de adquirir las nuevas unidades a través del Nación Leasing, una herramienta de asistencia crediticia que otorga el Banco Nación para la compra de bienes de capital.
Y aunque tratar de informarse sobre el tema enoja a algunos funcionarios, por estos días en los despachos municipales se cuestiona el costo final que tendrá la iniciativa del intendente. Quienes se refieren al servicio VIP de transporte público, ponderan que la promesa de campaña que hizo Giacomino de dotar de un transporte diferencial a la ciudad no solamente le traerá aparejados problemas financieros sino también políticos.
“Ahora resta esperar a que se cumplan los tres meses de plazo para que el Ejecutivo envíe al Tribunal de Cuentas el primer balance del servicio diferencial. Es cierto que el primer equivocado fue el propio intendente, pero es imperdonable que los ‘si Giaco’ lo sigan apoyando. Son ellos los que ahora tienen que afinar la estrategia para que repunte la demanda de los pasajeros o dibujar los números para que no aparezca este monstruoso déficit en las planillas”, aseveró uno de los funcionarios municipales.