La Fiscalía de Río Tercero, que investiga las causas en las que murieron dos niños pertenecientes a un grupo de scouts de la provincia de Santa Fe que paseaban en el valle de Calamuchita, pedirá un informe al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) sobre las características del fenómeno climático que azotó esa región de la provincia el 5 de enero pasado.
Así lo confirmó a LA MAÑANA el fiscal Marcelo Remognino que sostuvo que «la intención del pedido será conocer detalles de esta tormenta sectorizada, si era previsible, si se podría haber anticipado y alertado a los servicios de emergencia correspondientes».
De esta manera, el funcionario judicial desmintió la versión periodística publicada el fin de semana que refería al inminente cierre de la causa. La especie conmocionó a los padres de María Candelaria Alquati, la niña santafesina de 12 años que murió trágicamente por la correntada del arroyo crecido, y por lo que han sido denunciados los dirigentes del grupo scout 213 perteneciente a la iglesia San Pablo de la ciudad de Santa Fe.
La semana anterior, el fiscal de la causa se constituyó en el lugar de los hechos «para tomar un contacto directo», según sus propias palabras, y así despejar todas las dudas que pueden dejar las fotografías y los croquis realizados por los peritos. En el lugar también estuvieron presentes las autoridades policiales, de Bomberos, Defensa Civil y algunos lugareños, que aportaron algunos datos relevantes para la inspección.
«Han surgido nuevos testimonios, así que en los próximos días se citará a personas para ampliar sus declaraciones y a otras para que se sumen a la investigación», indicó a este diario el doctor Remognino.
Como una síntesis de la inspección, en principio el fiscal indicóque «todo denotaría que estamos frente a un evento climático no previsto». No obstante el funcionario sostuvo que esto de ninguna manera significa el cierre de las pesquisas, ya que continuarán en búsqueda de determinar si existieron o no responsabilidades en la muerte de los niños scouts. Además de María Candelaria, otro niño de 7 años murió aplastado por un árbol que se precipitó sobre la carpa en la que se había refugiado ante la tormenta que azotó el paraje Santa Mónica.
Remognino indicó a este diario que va a investigar hasta «quedarme con la conciencia tranquila» de que hizo todo lo que se pudo para averiguar realmente qué fue lo que pasó. Dijo que ese compromiso lo tomó ante los padres de María Candelaria, que desde hace varios meses mantienen una fuerte lucha judicial con el Arzobispado de Santa Fe, ya que consideran que los scouts pertenecientes a la comunidad católica serían los responsables de semejante tragedia.
Por otra parte, en las últimas horas trascendió que la familia Alquati-Bär podría constituirse como querellante en la causa que comenzó como una investigación de oficio en los Tribunales de Río Tercero.
Ese 5 de enero, con las expectativas por participar por primera vez en una experiencia de este tipo, muchos chicos habían llegado a una casa de descanso perteneciente al Arzobispado de Santa Fe en el paraje Santa Mónica, en el valle de Calamuchita, como integrantes del grupo scout 213 perteneciente la iglesia San Pablo de la ciudad de Santa Fe.
En primera instancia la versión oficial del hecho, surgida de la esfera de los dirigentes scouts y de la Arquidiócesis, indicaba que se trató de un fenómeno meteorológico impredecible y de una intensidad pocas veces vista, que dejó poco margen para evitar la tragedia. Según la misma fue inevitable la muerte de los dos chicos. La Justicia determinará si fue así o no.