A un mes de implementado el cambio de recorridos y la rebaja en el precio del boleto, el servicio diferencial del transporte público contabiliza una demanda de más de cuatro mil pasajeros por día. Sobre un promedio de mil personas que viajaban a diario con la anterior propuesta, las planillas de Siemens dan cuenta de que de lunes a viernes se valen de ese sistema un promedio de 4.496 usuarios, uso que cae significativamente los sábados, cuando las unidades cuentan una media de 881.
Sin embargo, esos números se encuentran todavía muy lejos de los proyectados para que la propuesta VIP sea sustentable (y no rentable, tal cual debiera esperarse). Si bien aún la TAMSE no dio a conocer un balance desde el inicio de la actividad, un análisis preliminar realizado por referentes del sector arrojó que la empresa estatal debería cortar 10.855 boletos por día para equilibrar sus finanzas.
De esa manera, recaudaría los 781.580 pesos por mes que necesita para sostenerse. Se cuentan en esa cifra erogaciones derivadas de: combustible (33.500 pesos), costo laboral (255.400 pesos), amortización de la compra de unidades (399 mil pesos), gastos de mantenimiento (34.420 pesos), seguros (17.560), patente (11.700 pesos) y riesgo de franquicia (30 mil pesos).
Lo cierto es que el crecimiento sostenido en el pasaje alienta al Departamento Ejecutivo a ultimar detalles de los pliegos de licitación para la adquisición de cuarenta nuevas unidades que se incorporarían al servicio exclusivo. Es más, la empresa municipal prevé que antes de finalizar el año se realizaría la convocatoria pública nacional e internacional para la presentación de ofertas.
Esa expectativa alertó a los representantes de la firma TATSA, que le cedieron al municipio en calidad de préstamo un coche experimental que diseñaron en su planta de Buenos Aires, a fin de que sea probado en las calles de la ciudad y pueda valorarse como una opción al momento de la puja de oferentes.
Rediseñar el sistema
Para los técnicos de la Secretaría de Transporte de la Municipalidad, los resultados conseguidos a partir de la rebaja del valor del boleto ya permiten arrojar algunas conclusiones.
Así, sostienen que -indudablemente- habrá que introducir modificaciones en el circuito de la línea D6. Las planillas arrojan que sobre más de 1.700 usuarios de la D1 y cerca de 1.500 que se movilizan a través de la D3, en la que une el trayecto entre el CPC Centro América con Barrio Parque Atlántica se cuentan no más de 560.
“Por la tipología social de los barrios que recorre, es obvio pensar que mucha menos gente lo va a tomar. Con el tiempo, es necesario replantear paradas y redefinir ese circuito, más allá de que fue habilitado como parte de una propuesta populista”, opinan por lo bajo.
Los números tampoco acompañan al servicio durante los días sábado, donde se cuentan un promedio de 881 pasajeros en la jornada reducida de 6:30 a 13. “No hay movimiento en la universidad ni en los bancos; viene al centro la mitad de la gente que se mueve de lunes a viernes”, ponderaron los especialistas, quienes prefirieron ser más cautelosos al momento de plantear recortes ese día. “Pero sería ilógico resentirlo, porque hay otro sector de la población que necesita que esos colectivos estén en la calle de lunes a sábado”, valoraron.