Economía
crisis y consumo Abel Viglione: “Ya hay un comportamiento más conservador”
El economista señala que cualquier persona que teme por su estabilidad laboral recorta gastos. En la ciudad de Buenos Aires la falta de turistas afecta la actividad comercial.
|
Gabriela Origlia Especial para LA MAÑANA
Abel Viglione, economista de Fiel, experto en seguir el sector industrial, asegura que la Argentina ya comenzó a desandar el camino hacia la recesión. “En los primeros trimestres, aunque técnicamente ya esté, la sociedad no la va a sentir de lleno”, apunta y enfatiza que aquellos que conserven el empleo son los que más tardarán en percibirla. De todos modos, subraya que “ya hay un comportamiento más conservador, más cauteloso. No se gasta igual porque hay incertidumbre”.
En conversación con LA MAÑANA, sostiene que, aún antes de la explosión de la crisis internacional, Argentina desaceleró su crecimiento. “Ya en marzo se registraron menores tasas, incluso antes del conflicto del campo. Por supuesto ese problema detonó el primer enfriamiento fuerte en el año”, aclara.
La restricción en el consumo está fuertemente atada a si se tiene trabajo o no y al sector al que pertenece la persona. Bajo este parámetro Viglione destaca que cualquiera que percibe que puede perder su trabajo, “baja el consumo presente y ahorra” mientras que aquellos que, por ejemplo, están en un supermercado -alimentos sufren menos las crisis- “se mueven con más cautela, pero mantienen algunos gastos que otros suprimen”.
Respecto del mercado laboral, afirma que este año mantenía su dinámica (aunque más baja que la de 2007) hasta que la crisis internacional comenzó a ganar terreno y empezó a enfriarse completamente con algunas acciones del gobierno, como la estatización de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). En ese sentido, entiende que ahora es un poco tarde para torcer las expectativas. “La tranquilidad de la gente -dice- depende mucho de que haya reglas de juego claras y cierto clima estable de negocios; nada de eso existe”.
Comenta que en la ciudad de Buenos Aires ya es evidente la falta de turistas. En su andar por el microcentro extraña la presencia de extranjeros en la calle Florida: “Hace unos meses no se escuchaba hablar español, hoy los comerciantes se pasean esperando que alguien entre y tratan de tentar con ofertas a los argentinos”.
Grafica ese comentario de Viglione la campaña de descuentos en ropa que lanzaron varios shoppings porteños que albergan firmas internacionales. Los representantes de esas marcas admitieron que la intención con los descuentos, que llegan hasta 30 por ciento, era reemplazar las ventas a turistas por consumo interno. Claro que no sólo los que se dirigen a clientes premium ponen en marcha esas estrategias. También las siguen las cadenas de súper e híper que tienen áreas textiles y que en la última semana presentaron descuentos de hasta 25 por ciento.
Viglione está convencido de que no sólo quienes dependen de un sueldo sufrirán esta crisis. También aquellos que diversifican ingresos y apostaron a activos financieros tendrán que empezar a restringirse. Por caso, los que apostaron a títulos o bonos licuaron al menos 30 por ciento de sus recursos. Además, este año subieron los productos y servicios que consumen, aportando a un cocktail de destrucción de ingresos.
En la Argentina, ese segmento vio cómo comenzó a producirse hace pocas semanas lo que los consultores denominan el “desempleo vip”: despidos de quienes ocupan posiciones altas y medias en las empresas. LA MAÑANA reflejó esa situación a fines de octubre con datos de Manpower.
“En Estados Unidos, obviamente, esa situación es peor porque hay más población involucrada en inversiones en bolsa. Hoy esa gente es más pobre. Una buena parte vio destruirse su jubilación en los mercados”, indica en referencia a quienes planeaban vivir de la renta derivada de las colocaciones bursátiles.
Había prevención
Viglione coincide con sus colegas en que Argentina podría haber tenido, incluso, una mejor posición frente a la crisis. Señala que el ajuste que la presidenta Cristina Fernández pensó durante la campaña después no lo hizo alentada por los altos precios de la soja. “Después creyó que habría desacople y tampoco se decidieron las medidas necesarias. Ahora hay más dificultades”.
Respecto de los industriales, apunta que a la caída de la actividad se suma la falta de crédito. “Hay baja de rentabilidad y no hay plata, así no hay inversiones posibles”, agrega. Respecto del tipo de cambio en relación a Brasil, afirma que la clave pasa por el nivel de la actividad, además de las devaluaciones brasileñas que no fueron seguidas por la Argentina.
|
|
|
|
|
|
Ante el temor por la pérdida laboral, baja el consumo presente y se ahorra. Pese a las ofertas, volvió el “estoy mirando”.
|
|
|