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Miercoles 18 de Febrero de 2009  
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Política
Piedra Libre
Pequeñas diferencias con Brasil

Gonzalo Neidal
gneidal@lmcordoba.com.ar

Industriales y funcionarios argentinos se reunirán con sus pares brasileños para limar algunas rispideces originadas en la crisis mundial, su repercusión en ambos países y las medidas proteccionistas que reclaman los empresarios de uno y otro lado.

Seguramente, tal como dijo el presidente Lula Da Silva, rápidamente nos pondremos de acuerdo en los temas sustanciales.

Pero existen otras diferencias en las que nos será mucho más difícil emparejarnos con Brasil. Veamos.

Primer caso.

Roberto Mangabeira Unger es un funcionario de Lula. Ha sido catedrático de Harvard, donde le tocó en suerte ser profesor de Barack Obama. Ha sido muy crítico del presidente Lula quien sin embargo lo convocó durante su segundo mandato y le propuso ocupar el cargo de Ministro de Asuntos estratégicos, que Mangabeira aceptó. Dijo Mangabeira Unger: “El presidente Lula me propuso que ayudara a formular un modelo conceptual sobre el futuro de Brasil, pero para hacer eso no necesito estar en Brasilia. Para escribir panfletos podría continuar en Harvard. Lo que intento es definir iniciativas concretas que encarnen o anticipen ese cambio en la trayectoria institucional del país. Escoger iniciativas en políticas públicas sectoriales, educación, trabajo, política agrícola o industrial, que tengan efecto práctico inmediato pero que también prefiguren el cambio de rumbo que necesita el país”.

¿Se imagina alguien a alguno de los Kirchner convocando a un crítico para nombrarlo en un lugar prominente de su Gabinete?
Segundo caso:
Informaciones llegadas desde Brasil dan cuenta de que importantes sindicatos metalúrgicos están negociando la reducción de la jornada laboral con una paralela rebaja en los haberes. La medida, obviamente, apunta a una colaboración entre los trabajadores y empresarios brasileños que tiene en cuenta la difícil situación generada por la crisis mundial.

Por supuesto que cuenta con la aprobación y el auspicio del presidente de Brasil, quien proviene del gremialismo pero ha encontrado en la negociación y conciliación de intereses, una vía adecuada para enfrentar las dificultades económicas del presente.

En la Argentina, hemos tenido, en cambio, bravíos discursos del presidente consorte en contra de los industriales y empresarios nacionales, a quienes ha amenazado con severas represalias para el caso de que, debido a la recesión mundial, deban prescindir de algunos de sus empleados.

Son distintos criterios para afrontar la crisis. Distintos conceptos de lo social. Distintos resultados, también.

Algunas encuestas relevadas en Brasil dicen que Lula conserva un 82% de popularidad en éste, su segundo mandato. Amplios sectores que inicialmente desconfiaban de su aptitud para gobernar, se han volcado claramente en su apoyo.

Un sindicalista de izquierda, claro, no despertaba sino desconfianza y prevenciones. Con el paso de los años, sin embargo, Lula se ha revelado como uno de los grandes presidentes de Brasil, que tiene todos los sentidos puestos en el crecimiento y la grandeza de su país.

Siempre resulta difícil establecer comparaciones entre realidades claramente distintas. Pero ¿alguien se imagina de presidente de la Argentina a Hugo Moyano?


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