Córdoba
Miercoles 22 de Abril de 2009  
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EDICION IMPRESA | Sociedad
Para especialistas, adolescentes exhiben hechos de violencia en la Web por necesidad de mostrarse
La conclusión se desprende de una investigación realizada por el Sindicato de Docentes Privados (Sadop), tras la cantidad de alumnos que suben peleas escolares a YouTube. Aseguran que los nuevos medios interactivos permiten que cualquiera se convierta en actor y narrador de un personaje atractivo.

Años atrás era difícil imaginar que un chico filmara con su celular la pelea entre dos alumnas del colegio, que lo comercializara y menos aún que lo subiera a algún sitio de Internet. Tampoco era común que en los noticieros se comentara que un video de dos escolares en pleno acto sexual puede ser espiado en YouTube.

Así, las filmaciones de muchachos golpeándose entres sí o agrediendo a sus maestros recorren todos los días la Web, ofreciendo a los “protagonistas” unos minutos de gloria.

Y si bien la violencia escolar no es ninguna novedad, filmarla está de moda según reconocen los mismos jóvenes. Hasta hace poco tiempo, lo más buscado en YouTube eran videos caseros de corte sexual y de personajes de la televisión; ahora las vedettes son las peleas en las escuelas.

Estos fenómenos que atraviesan a los distintos sectores sociales, y que pueden ser localizados tanto en las grandes ciudades como en las pequeñas localidades, tienen por actores a los adolescentes cuyo denominador común es pertenecer a la “cibercultura”.

Atraídos por el desafío que implica educar en tiempos de YouTube y bajo la necesidad de interpretar las manifestaciones de este colectivo, el Sindicato de Docentes Privados seccional Córdoba (Sadop) -a través del Instituto de Investigación, Capacitación y Perfeccionamiento Educativo (Incape)- realizó una investigación acerca de la violencia en las escuelas y su aparición en los videos que se suben a Internet.

Una de las conclusiones más importantes a la que se arribó es que la exhibición de los hechos violentos en la red responde a la constante estimulación que existe en la sociedad actual por mostrarse y exponerse en distintos medios de comunicación.

“Existe una seductora invitación a que el mundo en su totalidad tendiera a ser percibido como una ‘performance’. Todo tiene que ser registrado, grabado, filmado o fotografiado y nuestros actos más cotidianos pueden experimentarse como una actuación para una audiencia, real o imaginaria”, señala el documento emitido por Sadop.

De allí la preocupación de los docentes, no sólo por la trasgresión en sí, sino por el afán de los chicos de exhibir las imágenes superando su propio pudor.

Muchas de las escenas que circulan por la Web parecen de película aunque se trata de hechos reales; existen golpizas, víctimas y victimarios.


Autoproducción

Desde Sadop señalaron que una característica de los sitios como YouTube es que cualquier usuario de Internet puede colgar contenidos visuales, dando la posibilidad de que su producción pueda ser exhibida públicamente y de manera gratuita. De allí que estos espacios de alojamiento y distribución de imágenes alcancen su éxito; lo que se traduce en la enorme comunidad que generan, tornándose en zonas de interacción social y comunicación directa entre los jóvenes. La popularidad de estos soportes también trajo aparejado un cambio en el consumidor que dejó su postura inactiva para pasar a ser el protagonista y un activo productor de contenidos.

“En estos tiempos de hiperaceleración e interactividad, de aprendizaje horizontal lectura mosaico, nos equivocaríamos mal y pronto si imagináramos que los problemas centrales a tratar son de naturaleza operacional (usar o no tecnología en el aula, cambiar o no de didáctica) cuando en realidad son de naturaleza política y conceptual, y están vinculados a factores relacionales, emocionales y sobre todo vinculares, escasamente tratados”, sostuvo Alejandro Piscitelli, licenciado en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires.
“Las escuelas de nuestra provincia, con sus limitaciones y dificultades, son ámbitos valiosos. Sus docentes se esfuerzan por llegar a los alumnos con el instrumento de la palabra, que es la antítesis de la violencia. Las raíces profundas de las agresiones hay que buscarlas en una sociedad y una cultura que los supera; en la ausencia de valores familiares y una imposibilidad para comunicarse y transmitir sus necesidades a los adultos”, señaló Mario Almirón, secretario general de Sadop.
“Con esta investigación tratamos de tender los puentes que puedan unir las dos orillas en las que hoy parecen permanecer tanto los que enseñan como los que aprenden”, agregó.


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Cuando la violencia escolar se muda del colegio al ciberespacio.

Córdoba - República Argentina