| Minúsculo e inteligente
ALBERTO LIGALUPPI Especial para LA MAÑANA
Jorge Monteagudo, un actor uruguayo radicado
en Córdoba, coordina una particular forma
de hacer teatro, llamada Teatro Minúsculo
de Cámara. La relación con
Córdoba de Monteagudo comenzó en
una visita en Santa Fe, donde conoció a
cordobeses, lo que lo llevo a venirse a nuestra
ciudad y hacer vivienda. En esos comienzos le
propuso Cristhiano Castro, otro uruguayo con el
que aún trabajo, hacer algo similar lo
que hacían en Montevideo, naciendo un grupo
que se llama Bacalao. El teatro de
este grupo se caracteriza por una puesta rápida
que nace de una mecánica entre los dos,
engendrada en los 15 años de trabajo conjunto.
Parten de una información no académica,
construyendo desde lo diario y lo corporal, y
de una seria mirada al espectador. Monteagudo
afirma que él comenzó, según
sus palabras, desde el hacer, tomé
unos cursos y seminarios en Uruguay y Córdoba.
De esos años viene una fuerte amistad y
una forma de hacer conjuntamente con el grupo
Q, quienes siguen hoy en el Minúsculo
junto a gente como 0.Ellas, Marcelo
Arbach, Rafael Rodríguez , y muchos otros.
Desde Bacalao y por una propuesta
del desparecido bar Zora para hacer un ciclo teatral,
nació el Minúsculo.
Los artistas se propusieron poner teatro de cámara,
trabajar sobre un espacio no preparado, que
el lugar es el bar; y por supuesto que no
fuera café-concert. Zora cerró,
pero el teatro Minúsculo sale
constituido, de esa época es el manifiesto,
el manifiésculo, lo que los
lleva a una cierta organización menos caótico.
El manifiésculo es muy particular
y posee conceptos como antes de abordar
cada creación se deberá tener pleno
conocimiento del concepto minúsculo
o todas la propuestas deben ser creaciones
únicas e inéditas, las
obras se presentar con tres ensayos standard y
sin límite de trabajo de mesa. Afirma
que no debe haber más gente en el
escenario que en el publico o los
recursos técnicos podrán ser trasladados
en una mochila, cerrando con un es
optativo desnudarse y todas las cláusulas
pueden ser violadas.
Además de una construcción rápida,
el actor del Minúsculo, que
algunos lo marcan como performático, recibe
el mensaje del público, que lo mueve a
convertir el desarrollo del texto, poniendo límites
a las convenciones. Ve lo que esta adelante, se
mete con los estímulos de arriba y abajo.
Inclusive puede seleccionar un evento de fuera
de la escena, como el ladrido lejano de un perro
o la sirena de una ambulancia, para la creación,
si eso le sirve para mostrárselo al espectador.
Una bandita de sonido hace efectos sonoros en
vivo, lo que para muchos es, en general, un
camino hacia un teatro raro.
Después de Zora, el derrotero del minúsculo
sigue por Documenta, donde están en el
2003 y parte de este año. Hace unos meses
llegaron al Cineclub Municipal, comenzando una
instancia que se caracteriza por una consolidación
y la aceptación por nuevos públicos
totalmente heterogéneos.
Allí, en la primera función, contaron
qué es el Minúsculo
y se explicó el dogma. Con la continuidad,
las obras se vuelven más largas e inclusive
se creció con lo teórico. En el
Cineclub se presentan semana a semana; según
Monteagudo con gran apoyo, con gran libertad.
La ultima función fue sobre La jaula
de las locas, tomando sólo las situaciones,
y dejando los personajes libres.
Al Minúsculo podemos verlo
de diferentes formas, durante el fin de semana
próximo, siendo parte en una tesis de la
Licenciatura en Teatro, el viernes en un bar,
el 1700, y el lunes en el Cineclub
Municipal, donde harán un remake de Adiós
a las Vegas, llamado Y chau pinela.
Inclusive hay gente que los quiere en fiestas
privadas; si le interesa lo puede charlar con
ellos, antes de que se vuelvan caros e inalcanzables.
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