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| OPINION |
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| El vaso medio vacío |
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| ALFREDO F. BLANCO - Especial |
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La licitación para colocar
Boden 2014, cuyos fondos se utilizarán para
cancelar obligaciones cuyo vencimiento opera en
el corto plazo, ha tenido un resultado que admite
al menos dos lecturas.
El Gobierno ha expresado su satisfacción
porque sostiene que, siendo la primera colocación
de deuda voluntaria post-default, haber recibido
ofertas por más de 2.000 millones de pesos,
a pesar de las demoras del canje motivadas en las
cuestiones judiciales pendientes, demuestra que
se consolida la salida de Argentina de la etapa
de cesación de pagos. Lavagna, desde Paris,
no ha dudado en decir que la colocación
de deuda fue excelente.
Sin embargo hay dos datos que no pueden ignorarse.
En primer lugar, la colocación no ha sido
voluntaria en sentido estricto, porque la mayoría
de las ofertas fueron por sugerencia
del Gobierno, que ademas flexibilizó las
exigencias a los bancos para la tenencia de títulos.
En segundo lugar, y no menos importante, el precio
de corte informado implica un rendimiento aproximado
del 6.51% anual en términos reales, que es
una tasa elevada. Además como se estima que
el dólar seguirá atrasándose
en relación al peso, la rentabilidad en dólares
será más elevada aún.
Es decir que es muy probable que se termine pagando
más que por la deuda vieja, lo que sería
equivalente a volver a la vieja práctica
de aumentar el endeudamiento. El Gobierno trata
de mostrar que el vaso está medio lleno...
pero no puede ocultar la mitad del recipiente vacío.
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