La información difundida
por el Ministerio de Trabajo de la Nación
sobre la incorporación, desde que asumió
el actual Gobierno, de más de 350.000 beneficiarios
de Planes Jefes y Jefas de Hogar al empleo formal
se agrega a otra buena noticia de la semana pasada.
El mismo Ministerio había dado a conocer
entonces, que según la Encuesta de Indicadores
Laborales (EIL) el empleo había crecido un
7.4 % en los últimos doce meses. Con las
tasas de crecimiento del Producto Bruto que registró
nuestro país durante los dos últimos
años, lo realmente llamativo hubiera sido
que la información sobre empleo arrojara
otro resultado. El aumento del empleo y el mayor
grado de formalidad es una realidad consistente
con el crecimiento económico observado.
Las dudas pueden aparecer en torno a la perdurabilidad
de la tendencia. Si el crecimiento es condición
indispensable para mejorar la situación del
mercado de trabajo, la pregunta a formularse es
si se puede esperar que la economía siga
creciendo a los niveles que los indicadores han
mostrado hasta el presente. Ello nos lleva a una
cuestión central: no hay crecimiento sustentable
sin inversión productiva que lo garantice.
Hasta ahora, la información parece indicar
que la mayor parte del crecimiento observado lo
explica el hecho de que, despues de la crisis del
2001, los niveles de capacidad ociosa eran tan altos
que permitían incrementar la producción
sin nuevas inversiones.
El rebrote inflacionario del primer trimestre puede
indicar también que esa situación
está próxima a desaparecer.
Será necesario seguir el comportamiento de
las inversiones para poder afirmar que la tendencia
del mercado de trabajo podrá mantenerse en
el futuro. Por ahora son buenas noticias de corto
plazo.