|
El apoyo financiero concedido por el Gobierno
nacional a Córdoba con la firma del acuerdo
entre De La Sota y Kirchner debe haber traído
tranquilidad al ministro de Finanzas.
Es que a pesar de la coyuntura excepcionalmente
favorable en materia de ingresos fiscales, tanto
propios como nacionales, la situación de
las cuentas públicas de Córdoba
no ha sido nunca una materia que el Gobierno provincial
pueda exhibir como ejemplo. La situación
de insolvencia que llevó a la emisión
de bonos hace algunos años y el sistemático
aumento del nivel de la deuda provincial son indicadores
de las dificultades que los responsables de las
finanzas provinciales han tenido para contener
la conducta expansiva del gasto que ha caracterizado
al gobierno.
El permanente aumento de los ingresos públicos,
que ha sido realmente importante, no ha podido
evitar que Córdoba dependa de la asistencia
del gobierno central para lograr que sus cuentas
«cierren».
El monto obtenido es inferior a las necesidades
que desde el Ministerio de Economía de
la Provincia se había informado, pero indudablemente
le despejan el horizonte en materia de obligaciones
a atender en el corto plazo. Endeudarse no puede
ser presentado como un «éxito»,
a pesar que las resistencias y dilaciones del
Gobierno nacional hayan exigido una tarea de persuasión
importante. Lo obtenido son recursos que deben
devolverse.
Teóricamente, los recursos que el Estado
nacional otorga son un préstamo y deben
destinarse exclusivamente a financiar un plan
de asistencia y ordenamiento de las finanzas públicas.
Desde comienzos de este año el Gobierno
de Córdoba intentaba acceder a este programa
pero los funcionarios nacionales insistían
en que ello no era posible. Argumentaban que los
plazos estaban vencidos, que no se cumplíanlos
requisitos y otras excusas semejantes. Seguramente
las elecciones de octubre no han sido ajenas al
cambio de opinión nacional. Que el Presidente
tenga garantizado que tanto De la Sota como Juez
sean «kirchneristas» en octubre, seguramente
le exige tener ciertas «atenciones»
con ambas gestiones. Y la desahogada situación
de la Tesorería de la Nación permitirá
que el gobernador y el intendente se presenten
como «socios» en Buenos Aires y como
«adversarios» en Córdoba.
En definitiva el acuerdo de ayer es una demostración
clara de que:
a) Se confirma el carácter «Nación-dependiente»
de las finanzas provinciales.
b) La decisión nacional de permitir a Córdoba
acceder a este régimen está íntimamente
ligada a la «lealtad» de De la Sota
hacia Kirchner.
Para no depender de decisiones de otras jurisdicciones
y tener más autonomía provincial
la receta no es difícil, pero exige disciplina
y se llama: prudencia fiscal.
|