Esta noche Córdoba será
una de las provincias protagonistas de la gala de
Operación Triunfo que se emitirá por
Teleocho a partir de las 22. Un representante oriundo
de esta Capital se juega la permanencia en el programa.
Matías Aranda, que tiene 21 años y
reside en el popular barrio Villa El Libertador,
deberá subir al escenario y convencer al
público que vota telefónicamente para
que lo apoye en su esfuerzo por permanecer en el
juego.
El otro nominado y contrincante eventual es Ignacio
Agostini, residente de la ciudad de Concordia, quien
es considerado uno de los candidatos a ganar la
competencia.
Si bien al comenzar el ciclo los chicos eligen varias
canciones que les gustaría interpretar, los
jurados y profesores bregan para que cada uno pase
por distintos géneros, como rock, latino,
folklore y romántico. Además se intenta
que los participantes canten tanto en inglés
como en español, asegura Marcos Gorban, productor
general del ciclo.
Igualmente, lo cierto es que a esta altura del programa,
ambos alumnos de la Academia ya han
definido su estilo. Así es que Matías
tiene un perfil más melódico y folklórico
que ha forjado por su afición al violín
y a la música popular. Por su parte Nacho
-como le llaman en la producción de La Academia-
tiene estirpe de músico de rock, un registro
más grave y otra forma de manejo del público.
Al final de la gala, quien obtenga la mayor cantidad
de votos será el que se quede. El perdedor
deberá dejar su lugar, y estará a
las espera de una poco probable y agónica
salvación del jurado que le permita
regresar, hecho que ya sucedió con Matías
Aranda unas semanas atrás.
Además de este programa quedan aun siete
galas, donde continuarán eliminándose
de un cantante por vez hasta que queden sólo
cinco, y sólo la semana previa al último
programa de Operación Triunfo, el público
podrá votar para elegir un ganador.
Convocatoria
Tiempo atrás a nadie se le hubiera ocurrido
pensar que un programa de televisión realizado
con gente que no es conocida en el ambiente del
espectáculo podría reunir a miles
de personas de manera simultánea en distintos
puntos geográficos del territorio nacional.
Menos aun que lo haga en intervalos temporales
tan breves como lo son siete días.
Estadios, plazas, centros vecinales y demás
espacios públicos de recreación
se ven desbordados principalmente por niños
y adolescentes que sacan a relucir pancartas,
carteles y demás objetos de aliento en
actitud de apoyo a sus nuevos ídolos. Y
estos últimos, sin poseer una noción
exacta de lo que acontece, y casi como su fuera
una de sus más gratas manifestaciones oníricas,
interactúan a la distancia durante las
diversas conexiones que propone la producción
con aquella multitud que los aclama, sin ninguna
razón de tipo casual.
Es que estas nuevas -y a veces fugaces- estrellas,
poseen una característica por demás
empática, que muchas veces va más
allá de lo estrictamente artístico
y les confiere su idolatría: identidad
común con el público. Ellos continúan
siendo, hasta su deseada consagración,
pares con respecto a los que los siguen por televisión.
El ídolo fue toda la vida vecino, compañero,
conocido y familiar de los que dan el gran marco
al evento. Identificación hasta la igualdad,
ése es el fundamento del rotundo éxito
de convocatoria del programa.
Pero hay algo más que contribuye a la masividad
del fenómeno. Es el apoyo de entidades
públicas y del tercer sector que suman
en lo que se refiere a generar el clima propicio
para que aquellos que no asistirían por
el hecho televisivo propiamente dicho, lo hagan.
Este es el caso de hoy. La Municipalidad de Córdoba,
aprovechando la capacidad convocatoria propia
del programa, ha organizado actividades complementarias
en el mismo lugar desde donde estaba previsto
que se reúna el público. A partir
de las 20 en el CPC de Villa El Libertador se
dará comienzo a una fiesta en la que estarán
presentes algunas comparsas y grupos folklóricos
locales, tal como lo anuncian unos volantes que
han sido repartido por la zona.
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