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El fotógrafo, músico y cineasta
cordobés Eduardo Segura, quien reside en
Paraná, Entre Ríos, viene desarrollando
proyectos educativos en el ámbito de las
artes visuales con proyección internacional.
Segura nació en 1966, egresó de
la Escuela Lino Enea Spilimbergo, realizó
cursos de posgrado en medios audiovisuales. Además
es egresado en Iluminación Teatral del
Seminario Jolie Libois, es productor y realizador
de video arte.
Fue discípulo de los fotógrafos
cordobeses Eduardo Sahar y el director de cine
Alfredo Caminos. Es técnico superior en
medios audiovisuales y video. En la actualidad
es director de Una Foto Escuela en Paraná,
de la fototeca de Entre Ríos y de la Segura
Fine Art Gallery. Segura expone en galerías
del país y del exterior, promoviendo el
intercambio con otros fotógrafos. Con su
equipo de producción ha dirigido en Paraná
dos largometrajes en video digital, Cuatro
Piernas en 2002 y Qué ha pasado
con los novios en 2003.
Por estos días ha lanzado una convocatoria
a los fotógrafos del país que deseen
exponer en Una Foto Escuela/Fototeca a enviar
sus trabajos en un CD con las fotos a exponer
o enviar sus trabajos en CD con las fotos a exponer
o enviar un link para seleccionar trabajos con
el propósito de armar muestras individuales
durante el corriente año y el próximo.
Ofrece albergue gratuito y comidas durante la
estadía y otros espacios a designar durante
la visita del fotógrafo. Para mayor información
dirigirse por mail a info@eduardo segura.com.ar
El fotógrafo fue entrevistado por LA MAÑANA
acerca de sus propuestas y brindó detalles
de las mismas. Aun cuando toda su actividad se
desarrolla en aquel lugar litoraleño, Eduardo
Segura piensa en Córdoba como otro polo
fotográfico para llevar a cabo proyectos
de divulgación y educativos.
-¿Cómo surgió la idea de
crear Una Foto Escuela/Fototeca?
-Hoy como director de Una Foto Escuela y
de la Fototeca de Entre Ríos pienso
en cómo fue realizado el proyecto y siento
un gran placer de ver cómo en 10 años
ha crecido mi trabajo y el mercado de mis
imágenes. Estoy por cumplir 40 años
y siento que mi obra está dando vuelta
al mundo y va en crecimiento, mi obra erótica,
mi obra documental, mis viajes y mi visión abstracta
de la realidad. La idea de la escuela surgió
en Córdoba en el año 1997, cuando
estaba trabajando allí en escuelas e institutos,
necesitaba un espacio donde pudiera divulgar la
fotografía y proponer nuevas estructuras
educativas relacionadas a las artes visuales relacionadas
entre sí, el cine, la fotografía,
la literatura, la música, he aprendido
todo en forma holística con grandes maestros,
con genios de la fotografía latinoamericana,
estudio casi todos los idiomas artísticos
que pueda y eso me forma diariamente en mi tarea
educativa, enseño en forma global en todos
los idiomas que tengo dentro. Llegué a
Paraná en 1998 y fundé esta escuela
que hasta hoy ha formado a muchos artistas que
han encauzado sus ideas dentro de la vanguardia
fotográfica. Hoy pienso en ampliar nuestro
espacio a otras provincias y divulgar a autores
del interior hacia el exterior de este país.
-¿Por qué Entre Ríos y no
Córdoba?
-Por el destino de las cosas, lo que llevó
a realizar mi proyecto fue encontrar un espacio
propio que en ese momento nadie podía ofrecerme
allí, y como necesitaba hacerlo, el río
me llevo a eso, el río que en esa época
no pudo ser en Córdoba fue Paraná.
Yo amo mi tierra y me gustaría poder encontrar socios
del proyecto en mi Córdoba natal. Entre
Ríos fue una elección que tuve que
hacer, nadie entendía mi código
en ese momento. Mi tarea es de base en la cultura
una maquinaria que hay veces se vuelve en contra
de las instituciones, pensamos, hacemos fotos
y mostramos la realidad del mundo. Eso a muchos
no les gusta.
-¿Cuáles son los objetivos del proyecto
que marcha desde hace tiempo?
-Los objetivos del proyecto son la divulgación
del arte visual en toda su dimensión, comenzando
por la fotografía y medios audiovisuales y
seguir con todo proyecto cultural que
sea digno. En nueve años he realizado más
de 100 muestras organizadas por mi espacio y he
filmado dos largometrajes en video producidos
totalmente en Paraná.
-¿Cómo se gestan los intercambios
con fotógrafos de otras provincias y de otros
países?
-Por la energía que se genera, desde
hace años que hemos convocado a fotógrafos
de todo el mundo, la «Segura fine Art Gallery»,
anterior nombre de la Fototeca pudo lograr visitas
muy importantes de autores tanto de nuestro
país como de otros países. La tarea
de divulgación aquí en Entre Ríos
es muy compleja, al igual que toda la gestión.
Sin apoyos gubernamentales ni institucionales
o privados al trabajo uno lo logra por su pellejo
por lo que uno es como persona y de lo que
es capaz de generar desde su espacio yo
he sido invitado por ejemplo a México,
a dictar clases en la Universidad Autónoma
de Yucatán y a exponer junto a dos autores
muy reconocidos mundialmente en «Fotoseptiembre»,
eso me generó muchas relaciones. Pero
en Argentina el apoyo no ha sido igual. Pude exponer
como invitado de honor especial en el Museo
Nacional de la fotografía de Italia y nadie
en Argentina le interesó.
El año pasado expuse en el Festival «Etnosur»
en Alcalá La Real y fui invitado por el
Ayuntamiento y la junta de Andalucía, luego
expuse en el sur de Francia en, Aix en Provence,
donde se pasó durante un mes mi última
película «Qué ha pasado
con los Novios» todo se ha dado porque
yo tengo una escuela y convoco a gente que
les gusta mi proyecto cultural, como hago
las cosas. También estuve en el «Safoto
Festival» en San Antonio Texas, y mis trabajos
fueron declarados de interés nacional por
Cultura de la Cancillería. Los intercambios
se generan cuando uno tiene para intercambiar,
aprender y devolver. La política estos
años nos ha dado una cachetada muy fuerte
con respecto de los intercambios, la gente está
muy oprimida y no sabe mucho de las cosas grandes
que hacen los artistas por la cultura de los pueblos.
-¿En qué consiste la convocatoria
de la Fototeca a los fotógrafos de Argentina?
-Es simple, los fotógrafos y realizadores
necesitan un lugar donde exponer sin intermediarios
ni demasiadas formalidades, el objetivo es
darle un espacio a los fotógrafos, este
espacio también forma parte de un proyecto
que estoy realizando para convocar a galeristas
y directores de escuelas a unirse y realizar muestras
fotográficas constantemente en sitios
no convencionales, fuera de la burocracia porteños
y formas arcaicas de promover cultura. En Argentina
hay mucha producción pero pocos lugares donde
exponer, por ello mi propuesta es federal,
donde convocamos y proponemos una forma
de hacer arte y cultura. Generalmente el autor
promueve su propio trabajo, pero luego de unos
años de pelear con la valija espera que
las cosas sean tomadas más en serio y no
tanta sanata cultural.
-¿Cuál es tu mirada acerca de las
estrategias para lograr en el futuro un polo
fotográfico allí en Paraná?
-No pienso sólo en Paraná, pienso
en Córdoba todo el tiempo, quisiera lograr
varios polos fotográficos en el país,
que la gente pueda concientizarse que el medio
fotográfico es esencial a la historia del
país como memoria del tiempo, por ello
la excelencia educativa nos hace concientes
de que no es suficiente comprar una máquina
digital para ser fotógrafos, sino de profundizar
en todos los sentidos la investigación
del pensamiento humano, de hacia dónde
va la memoria de nuestro pueblo. No quiero pensar
que la memoria termina en una computadora, por
ello las Fototecas son muy importantes, las bibliotecas
fotográficas, y la discusión sobre
la obra de los fotógrafos, así también el
fotoperiodismo y la educación visual son
muy importantes en este momento cuando hay una
saturación de imágenes pobres de
contenido y profundamente enfermas. La idea del
polo fotográfico es una idea generadora,
un punto de inicio hacia nuevas formas de educación
donde no sólo estemos quietos al frente
de un ordenador.
-¿Cómo trabajas la combinación
de fotografía, cine y música?
-Trabajo en conjunto y en separado, si bien la
semana entrante comienza el ciclo lectivo de mi
escuela, también comienzan las exposiciones
en mi galería, entre medio hay fechas de
muestras mías en espacios, aún no
tengo lamentablemente ninguna fecha de exposición
en Córdoba, en cine aparece cada dos o
tres años un plan de producción,
he seguido mi segundo largometraje en video el
año pasado en Francia. Desde principios
del 2005 estoy trabajando y tocando con «Boss
a Voz», un proyecto netamente musical étnico
donde hacemos canciones de mi autoría
hechas hace 20 años y revisada a través
de las esencias de la música folklórica
del mundo, como el bossa, canbombe, jazz
y flamenco. Me gustaría mucho llevar
allí nuestro show, porque es en Córdoba
donde toqué por última vez, cerca
del año 1985. Espero que aparezca algún
productor para nuestro concierto en Córdoba.
Para mí todo está unido. Amo hacer
música, cine, fotografía y
todo lo que se refiera al arte y su divulgación
-¿Cuáles son las diferencias
de trabajar en las artes visuales entre Paraná
y Córdoba?
-Las diferencias de trabajo las pone uno,
yo trabajo siempre con el máximo de nivel
posible, me pongo a trabajar desde todos
los aspectos y siempre desde el interior, no creo en los
modos ni las estructuras de Buenos Aires que proponen
un tipo de trabajo como si estuviéramos
en Berlín, los fotógrafos y
artistas de allí piensan como si estuvieran
en una nube flotando, no saben que el interior
tiene sus códigos y creen que debemos rendir
examen con ellos, los fotógrafos del interior
pensamos y vemos la realidad más amplia,
he visto y me he aburrido en conversaciones con
los curadores de festivales de Buenos
Aires.
Uno necesita espacio y nadie puede imponer una
forma de mercado cuando el mercado aquí
no existe, un fotógrafo trabaja con lo
que tiene y puede, copia con el papel que
consigue y fotografía con su máquina
comprada con su sacrificio quizás
de su vida, de allí si la idea es buena es
un gran logro. Fotografiar es ver diferente y todos
somos capaces de hacer imágenes, los
críticos de hoy ponen su frustración
de por medio diciendo que el formato es tal y
que el papel tiene que ser fibra en vez de otros
elementos, eso es mentira, hoy nadie sabe si la
fotografía se conservara un año
más por eso no hay que creerle nunca a
los críticos ni a los que nos dicen qué
técnica usar, a los jóvenes como
yo les digo que el valor de la imagen es el contenido
y la forma de hacerlo va en cada uno. Los críticos
están siempre en la vereda de enfrente
viendo todo desde afuera, por eso los porteños
nos vienen a pedir cosas como si fuera una suerte
de favor, el del interior sabe que el arte
está dentro. He trabajado en España,
México, Francia y cuando hay ganas uno
rinde más, Córdoba es un crisol
de artistas, allí están casi todos
mis referentes, mis maestros como Alfredo
Caminos y Eduardo Sahar, mis amigos del
alma, los que me han apoyado siempre, plásticos
geniales, mis años de poesía y una
gran cantidad de imágenes referenciales.
Hoy trabajo en Paraná y en el mundo desde
una plataforma que quiere ser más grande,
convocando a que otros se unan.
-¿Pensaste en desarrollar este proyecto
en Córdoba?
-En primer lugar quiero volver a tener un
grupo de trabajo fotográfico en Córdoba,
un grupo inicial de pibes nuevos que quieran hacer
fotografía, gente con onda que quiera estudiar
estéticas nuevas y con ganas de hacer cosas,
me gusta mucho el trabajo de seguimiento de obra
y de formar a nuevos autores dándoles armas
para hacer su propia historia. En segundo término
estoy proponiendo a las empresas, fundaciones
y privados a que formemos una fototeca integral
en Córdoba que divulgue el trabajo
de los autores locales y regionales desde el interior
al mundo y del mundo al interior, ver cómo
desarrollar un polo fotográfico y turístico-cultural
fuera de la rueda porteña, estoy convocando a
empresarios que vean interesante promover cultura
visual, estoy solicitando apoyos.
La divulgación de la obra fotográfica
y visual es muy importante ya que manifiesta
un interés por mantener la memora activa,
las escuelas fotográficas son eslabones
imprescindibles en este aspecto.
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