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| CRITICAS DE CINE |
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| La pareja de cowboys
de Ang Lee sigue causando polémica. |
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“SECRETO EN LA MONTAÑA”
«Secreto en la montaña»
(Brokeback Mountain, EE.UU., 2005, habl.
en inglés). Dir.: A. Lee. Guión:
L. McMurtry y D. Ossana sobre relato de
A. Proulx. Int.: H. Ledger, J. Gyllenjaal,
R. Quaid, M. Williams, A. Hathaway.
En todas partes hay tabúes y mitos
que pocos se atreven a tocar. La virilidad
de los cowboys ¿era? uno de ellos,
del mismo modo que por acá, salvo
en broma, rara vez alguien tuvo la ocurrencia
de meterse con la sexualidad de los gauchos.
Acaso algún memorioso recuerde al
mulato obsesionado con el protagonista de
la historieta «Lindor Covas, el cimarrón»
en las páginas de «La Razón»
(en pleno gobierno de Onganía, dicho
sea de paso). Era un chiste, por supuesto,
y por supuesto también, nunca pasó
de eso. El cine norteamericano no se había
permitido nunca poner en duda la sexualidad
de los cowboys, uno de sus mayores símbolos
de virilidad, entre otros símbolos.
Al menos directamente. En forma tangencial
sí, y al respecto puede citarse,
para sintetizar, el John Buck que encarnó
Jon Voight en «Perdidos en la noche».
Pero allí se trataba de un descastado
sin ninguna esperanza de sociabilización
ni provecho. Un caso de psiquiátrico.
Por eso, no extraña que haya escandalizado
tanto, y no sólo en la Norteamérica
profunda, este film dirigido por el taiwanés
Ang Lee (un extranjero) sobre el amor imposible
entre dos vaqueros, que dura 20 años,
desde comienzos de los 60 cuando ambos
salían de la adolescencia, hasta
entrados los 80 cuando al menos uno
de ellos ya tenía una hija casadera.
Esto último colmó la tolerancia
de varios líderes conservadores que
salieron a condenar esta «aberración»
en nombre de los valores tradicionales y
la defensa de la familia.
Hablando de prejuicios, «Secreto en
la montaña» fue calificado
desde el vamos de «western gay».
A decir verdad, aun con sus cielos y praderas
espléndidamente fotografiados, sus
jinetes, sus espectáculos de rodeo,
y la bella música ad-hoc de nuestro
compatriota Gustavo Santaolalla, la película
de Lee está más cerca de los
melodramas del Douglas Sirk de «Sublime
obsesión» o «Herencia
sagrada» que del western tradicional.
Igual, no sin ironía, la asociación
de críticos extranjeros en EE.UU.
hizo que Clint Eastwood le entregara el
Globo de Oro a Lee por esta obra. El duro
más duro del Hollywood actual se
cuidó muy bien de sonreír
amablemente cuando un conmovido Lee le besó
la mano al recibir la estatuilla,
Además de un gran esteticista, Ang
Lee es un probado cuestionador de tradiciones,
empezando ya por «Banquete de bodas»,
otra historia de amor homosexual entre un
joven chino de familia ortodoxa y un norteamericano,
pero en tono de comedia; siguiendo por «Sensatez
y sentimientos» o «El tigre
del dragón», donde la pareja
guerrera protagónica no podía
concretar su amor por interdicciones ancestrales.
Lo que cuestiona Lee en este caso no es
tanto el machismo (del que los protagonistas
no están exentos, ni mucho menos),
sino el concepto de normalidad en una sociedad
ultraconservadora y tan fanáticamente
religiosa que vive atrapada en otro tiempo.
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| Una niñera que no
alcanza a ser Mary Poppins. |
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“LA NANA MAGICA”
«Nanny McPhee, la nana mágica»
(Inglaterra, 2005, habl. en inglés)
Dir.: Kirk Jones. Int.: Colin Firth, Emma
Thompson, Kelly Macdonald, Celia Imrie,
Angela Lansbury, Imelda Staunton, Thomas
Sangster, Derek Jacobi.
Desde que explotó la magia de Harry
Potter, cualquier hechizo con acento británico
se cotiza más alto que la libra esterlina.
Y, de golpe, hasta una actriz sensata y
elegante como Emma Thompson no sólo
protagoniza, sino que también escribe,
esta historia que si no parece demasiado
original, quizá se deba a que con
todos sus efectos especiales y actores shakespearianos,
«Nanny McPhee, la nana mágica»,
no logra ni por asomo borrar el recuerdo
de Mary Poppins, sólo por nombrar
una niñera famosa del cine.
El pobre Colin Firth tiene que vérselas
con una pandilla de chicos imposibles de
domesticar, tan salvajes como para haber
eyectado impiadosamente de su hogar el récord
de 17 niñeras que pasaron sin pena
ni gloria ante la necesidad de una presencia
femenina que reemplace la ausente figura
materna.
La solución: una Emma Thompson casi
irreconocible por su feita expresión
de bruja, ya que el papel del título
se refiere a una niñera con poderes
sobrenaturales lo bastante contundentes
como para convencer al chico mas complicado
que se porte como un angelito.
Lamentablemente todo es muy colorido, vertiginoso,
ruidoso y plagado de efectos especiales
no demasiado imaginativos que resuelven
situaciones ya vistas docenas de veces.
Al menos, la película no resultará
demasiado abrumadora para los acompañantes
adultos que lleven a los chicos a ver esta
comedia fantástica infantil, mucho
más aceptable que otros productos
del ramo que siguen en cartel.
Para los chicos, especialmente los más
chiquitos, todo esto puede resultar muy
novedoso, e incluso, en algunos momentos,
hasta los puede atemorizar algo.
Para los adultos, la calidad de los actores
puede ser una buena recompensa en medio
de tanto efecto especial de catálogo.
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“LA CORPORACION”
«La corporación»
(«Le couperet», Francia/Bélgica/España,
2005, habl. en francés) Dir.: C.
Costa-Gavras. Int.: J. Garcia, K. Viard,
G. Monfils, Ch. Theret, U. Tukur, O. Gourmet.
Costa-Gavras supera los 70 años,
y sin embargo, el humor negro de este policial
logran que parezca la opera prima de alguna
joven promesa del nuevo cine europeo. El
director de «La confesión»
siempre tiene a cuestas esa ventaja de «la
novedad de lo antiguo». Trate el lector
de encontrar un dvd de «Estado de
Sitio», «Sección Especial»
o incluso la superclásica «Z»,
y se dará cuenta de que casi cada
película famosa de Costa-Gavras sigue
siendo una novedad a descubrir. Y quien
sólo recuerde la mística de
los films nombrados, quizá no recuerde
los numerosos gags de profundo humor negro,
como las bromas con picana eléctrica
entre Renato Salvatori y sus colegas de
la obra maestra «Estado de Sitio».
En fin, cada cosa nueva que haga Costa-Gavras
será tildada de demasiado seria si
se trata de un film de mensaje al viejo
estilo como «Amón», o
de inesperadamente liviana entrada en la
comedia si la película tiene algo
que decir, pero con el tono sarcástico
que el director viene utilizando en la mitad
de sus films desde hace décadas.
Lo que no se puede negar es que esta vez
Costa-Gavras trae una auténtica sorpresa
al adaptar una novela del escritor de culto
Donald Westlake, autor de policiales clásicos
como «A Quemarropa». El resultado
podría definirse como la versión
europea de la hollywoodense «Un día
de furia» con Michael Douglas. De
algún modo lo es, sutilmente desquiciada
y casi fantástica por un lado, más
cruda y verosímil por otro.
Lo más brillante de «La corporación»
es que en su minuciosa locura, es sumamente
realista y detallista en todo lo que tenga
que ver con la rutina diaria de un ejecutivo
de alto nivel en la industria papelera,
desocupado desde más tiempo de lo
que esperaba él y su familia. La
solución: liquidar a sangre fría
los candidatos a los mismos puestos disponibles
en las empresas top del ramo, sin dejar
de cuidar los pequeños crímenes
y faltas en los que puedan caer los otros
miembros del clan perturbados por la crítica
situación. Aclaremos que no se está
revelando aquí nada inconveniente,
ya que esa estrategia se conoce a pocos
minutos de iniciado el film.
Justamente, el estilo de racconto del primer
acto no es muy atractivo, aunque funciona
a la perfección como carnada para
que el espectador se tome muy en serio la
confesión de quien parece ser un
asesino profesional.
De a poco el humor negro va ganando la escena,
siempre intentando algo tan difícil
como no pasarse del todo del drama social
al policial o a la comedia macabra. Todo
no se puede, y a veces alguna escena se
pasa un poquito. En todo caso, el estilo
despojado de este juvenil Costa-Gavras,
el perfil bajo de la actuación de
José García, y la estética
sencilla casi hasta la exageración
ayudan a que el chiste de Costa-Gavras vaya
cobrando forma hasta volverse tan serio
como su premisa original.
Es lo más parecido al violento clásico
europeo de ciencia ficción «La
Décima Víctima» -de
Elio Petrio, con Mastroianni y Ursula Andress,
sobre libro de Robert Checkley- que nadie
se haya animado a filmar en mucho tiempo.
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"DESTINO FINAL 3”
«Destino Final 3» ( Final
Destination 3, EE.UU., 2005, habl. en inglés)
Dir.: J. Wong. Int.: M. E. Winstead, R.
Merriman, A. Crew, K. Lemche, T. Battle,
A. Johnson, S. Easton, C. Lowe.
No hace falta ser psíquico o
mentalista para tener la visión del
joven James Wong, brillante miembro del
equipo creativo de «Los Expedientes
X», imaginando una película
de terror mtafísico, inteligente
y profundo, sobre lo inútil de escapar
al destino. Bergman, Leonardo Favio y algunos
de los mejores episodios de series como
«Dimensión desconocida»
y «Alfred Hitchcock Presenta»
mostraron todo el potencial del género
fantástico al trabajar sobre el tema.
Lamentablemente, por brillante que pueda
haber sido la idea original de Wong, inmediatamente
viene a la mente la visión de docenas
de ejecutivos degenerando la premisa hasta
su expresión mas elemental. Más
que «El séptimo sello»,
esta serie de películas se puede
sintetizar con la expresión «el
muerto se ríe del degollado».
De hecho, si aplicaran este dicho de forma
literal, el asunto se volvería peligrosamente
intelectual.
Las dos películas anteriores partían
de tragedias creíbles para luego
dedicarse a liquidar sistemáticamente
sin ton ni son a los afortunados que, gracias
a una rara premonición, escaparon
del accidente a ultimo minuto. Esta vez,
de modo más original y disparatado,
la tragedia es un desastre en la montaña
rusa al mejor estilo del cine catástrofe
de los 70. El director y guionista
James Wong logró escapar de la primera
secuela, pero igual que sus personajes,
no logró escapar a su «Destino
Final». Al menos, aceptando lo inevitable,
se tomó el asunto con más
humor, delirio y sin preocuparse mucho por
simular un tono de terror serio.
De todos modos, se supone que nadie podría
esperar nada de «Destino Final 3».
Al menos, los fans de las catástrofes
en juegos mecánicos se regocijarán
con este nuevo terror en la montaña
rusa.
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