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Vie : 10 Mar : 2006
 
 
 
   
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CRITICAS DE CINE
La pareja de cowboys de Ang Lee sigue causando polémica.

“SECRETO EN LA MONTAÑA”

«Secreto en la montaña» (Brokeback Mountain, EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: A. Lee. Guión: L. McMurtry y D. Ossana sobre relato de A. Proulx. Int.: H. Ledger, J. Gyllenjaal, R. Quaid, M. Williams, A. Hathaway.
En todas partes hay tabúes y mitos que pocos se atreven a tocar. La virilidad de los cowboys ¿era? uno de ellos, del mismo modo que por acá, salvo en broma, rara vez alguien tuvo la ocurrencia de meterse con la sexualidad de los gauchos. Acaso algún memorioso recuerde al mulato obsesionado con el protagonista de la historieta «Lindor Covas, el cimarrón» en las páginas de «La Razón» (en pleno gobierno de Onganía, dicho sea de paso). Era un chiste, por supuesto, y por supuesto también, nunca pasó de eso. El cine norteamericano no se había permitido nunca poner en duda la sexualidad de los cowboys, uno de sus mayores símbolos de virilidad, entre otros símbolos. Al menos directamente. En forma tangencial sí, y al respecto puede citarse, para sintetizar, el John Buck que encarnó Jon Voight en «Perdidos en la noche». Pero allí se trataba de un descastado sin ninguna esperanza de sociabilización ni provecho. Un caso de psiquiátrico. Por eso, no extraña que haya escandalizado tanto, y no sólo en la Norteamérica profunda, este film dirigido por el taiwanés Ang Lee (un extranjero) sobre el amor imposible entre dos vaqueros, que dura 20 años, desde comienzos de los ’60 cuando ambos salían de la adolescencia, hasta entrados los ’80 cuando al menos uno de ellos ya tenía una hija casadera. Esto último colmó la tolerancia de varios líderes conservadores que salieron a condenar esta «aberración» en nombre de los valores tradicionales y la defensa de la familia.
Hablando de prejuicios, «Secreto en la montaña» fue calificado desde el vamos de «western gay». A decir verdad, aun con sus cielos y praderas espléndidamente fotografiados, sus jinetes, sus espectáculos de rodeo, y la bella música ad-hoc de nuestro compatriota Gustavo Santaolalla, la película de Lee está más cerca de los melodramas del Douglas Sirk de «Sublime obsesión» o «Herencia sagrada» que del western tradicional. Igual, no sin ironía, la asociación de críticos extranjeros en EE.UU. hizo que Clint Eastwood le entregara el Globo de Oro a Lee por esta obra. El duro más duro del Hollywood actual se cuidó muy bien de sonreír amablemente cuando un conmovido Lee le besó la mano al recibir la estatuilla,
Además de un gran esteticista, Ang Lee es un probado cuestionador de tradiciones, empezando ya por «Banquete de bodas», otra historia de amor homosexual entre un joven chino de familia ortodoxa y un norteamericano, pero en tono de comedia; siguiendo por «Sensatez y sentimientos» o «El tigre del dragón», donde la pareja guerrera protagónica no podía concretar su amor por interdicciones ancestrales. Lo que cuestiona Lee en este caso no es tanto el machismo (del que los protagonistas no están exentos, ni mucho menos), sino el concepto de normalidad en una sociedad ultraconservadora y tan fanáticamente religiosa que vive atrapada en otro tiempo.

Una niñera que no alcanza a ser Mary Poppins.

“LA NANA MAGICA”

«Nanny McPhee, la nana mágica» (Inglaterra, 2005, habl. en inglés) Dir.: Kirk Jones. Int.: Colin Firth, Emma Thompson, Kelly Macdonald, Celia Imrie, Angela Lansbury, Imelda Staunton, Thomas Sangster, Derek Jacobi.
Desde que explotó la magia de Harry Potter, cualquier hechizo con acento británico se cotiza más alto que la libra esterlina. Y, de golpe, hasta una actriz sensata y elegante como Emma Thompson no sólo protagoniza, sino que también escribe, esta historia que si no parece demasiado original, quizá se deba a que con todos sus efectos especiales y actores shakespearianos, «Nanny McPhee, la nana mágica», no logra ni por asomo borrar el recuerdo de Mary Poppins, sólo por nombrar una niñera famosa del cine.
El pobre Colin Firth tiene que vérselas con una pandilla de chicos imposibles de domesticar, tan salvajes como para haber eyectado impiadosamente de su hogar el récord de 17 niñeras que pasaron sin pena ni gloria ante la necesidad de una presencia femenina que reemplace la ausente figura materna.
La solución: una Emma Thompson casi irreconocible por su feita expresión de bruja, ya que el papel del título se refiere a una niñera con poderes sobrenaturales lo bastante contundentes como para convencer al chico mas complicado que se porte como un angelito.
Lamentablemente todo es muy colorido, vertiginoso, ruidoso y plagado de efectos especiales no demasiado imaginativos que resuelven situaciones ya vistas docenas de veces. Al menos, la película no resultará demasiado abrumadora para los acompañantes adultos que lleven a los chicos a ver esta comedia fantástica infantil, mucho más aceptable que otros productos del ramo que siguen en cartel.
Para los chicos, especialmente los más chiquitos, todo esto puede resultar muy novedoso, e incluso, en algunos momentos, hasta los puede atemorizar algo.
Para los adultos, la calidad de los actores puede ser una buena recompensa en medio de tanto efecto especial de catálogo.

“LA CORPORACION”

«La corporación» («Le couperet», Francia/Bélgica/España, 2005, habl. en francés) Dir.: C. Costa-Gavras. Int.: J. Garcia, K. Viard, G. Monfils, Ch. Theret, U. Tukur, O. Gourmet.
Costa-Gavras supera los 70 años, y sin embargo, el humor negro de este policial logran que parezca la opera prima de alguna joven promesa del nuevo cine europeo. El director de «La confesión» siempre tiene a cuestas esa ventaja de «la novedad de lo antiguo». Trate el lector de encontrar un dvd de «Estado de Sitio», «Sección Especial» o incluso la superclásica «Z», y se dará cuenta de que casi cada película famosa de Costa-Gavras sigue siendo una novedad a descubrir. Y quien sólo recuerde la mística de los films nombrados, quizá no recuerde los numerosos gags de profundo humor negro, como las bromas con picana eléctrica entre Renato Salvatori y sus colegas de la obra maestra «Estado de Sitio».
En fin, cada cosa nueva que haga Costa-Gavras será tildada de demasiado seria si se trata de un film de mensaje al viejo estilo como «Amón», o de inesperadamente liviana entrada en la comedia si la película tiene algo que decir, pero con el tono sarcástico que el director viene utilizando en la mitad de sus films desde hace décadas.
Lo que no se puede negar es que esta vez Costa-Gavras trae una auténtica sorpresa al adaptar una novela del escritor de culto Donald Westlake, autor de policiales clásicos como «A Quemarropa». El resultado podría definirse como la versión europea de la hollywoodense «Un día de furia» con Michael Douglas. De algún modo lo es, sutilmente desquiciada y casi fantástica por un lado, más cruda y verosímil por otro.
Lo más brillante de «La corporación» es que en su minuciosa locura, es sumamente realista y detallista en todo lo que tenga que ver con la rutina diaria de un ejecutivo de alto nivel en la industria papelera, desocupado desde más tiempo de lo que esperaba él y su familia. La solución: liquidar a sangre fría los candidatos a los mismos puestos disponibles en las empresas top del ramo, sin dejar de cuidar los pequeños crímenes y faltas en los que puedan caer los otros miembros del clan perturbados por la crítica situación. Aclaremos que no se está revelando aquí nada inconveniente, ya que esa estrategia se conoce a pocos minutos de iniciado el film.
Justamente, el estilo de racconto del primer acto no es muy atractivo, aunque funciona a la perfección como carnada para que el espectador se tome muy en serio la confesión de quien parece ser un asesino profesional.
De a poco el humor negro va ganando la escena, siempre intentando algo tan difícil como no pasarse del todo del drama social al policial o a la comedia macabra. Todo no se puede, y a veces alguna escena se pasa un poquito. En todo caso, el estilo despojado de este juvenil Costa-Gavras, el perfil bajo de la actuación de José García, y la estética sencilla casi hasta la exageración ayudan a que el chiste de Costa-Gavras vaya cobrando forma hasta volverse tan serio como su premisa original.
Es lo más parecido al violento clásico europeo de ciencia ficción «La Décima Víctima» -de Elio Petrio, con Mastroianni y Ursula Andress, sobre libro de Robert Checkley- que nadie se haya animado a filmar en mucho tiempo.

"DESTINO FINAL 3”

«Destino Final 3» ( Final Destination 3, EE.UU., 2005, habl. en inglés) Dir.: J. Wong. Int.: M. E. Winstead, R. Merriman, A. Crew, K. Lemche, T. Battle, A. Johnson, S. Easton, C. Lowe.
No hace falta ser psíquico o mentalista para tener la visión del joven James Wong, brillante miembro del equipo creativo de «Los Expedientes X», imaginando una película de terror mtafísico, inteligente y profundo, sobre lo inútil de escapar al destino. Bergman, Leonardo Favio y algunos de los mejores episodios de series como «Dimensión desconocida» y «Alfred Hitchcock Presenta» mostraron todo el potencial del género fantástico al trabajar sobre el tema. Lamentablemente, por brillante que pueda haber sido la idea original de Wong, inmediatamente viene a la mente la visión de docenas de ejecutivos degenerando la premisa hasta su expresión mas elemental. Más que «El séptimo sello», esta serie de películas se puede sintetizar con la expresión «el muerto se ríe del degollado». De hecho, si aplicaran este dicho de forma literal, el asunto se volvería peligrosamente intelectual.
Las dos películas anteriores partían de tragedias creíbles para luego dedicarse a liquidar sistemáticamente sin ton ni son a los afortunados que, gracias a una rara premonición, escaparon del accidente a ultimo minuto. Esta vez, de modo más original y disparatado, la tragedia es un desastre en la montaña rusa al mejor estilo del cine catástrofe de los ’70. El director y guionista James Wong logró escapar de la primera secuela, pero igual que sus personajes, no logró escapar a su «Destino Final». Al menos, aceptando lo inevitable, se tomó el asunto con más humor, delirio y sin preocuparse mucho por simular un tono de terror serio.
De todos modos, se supone que nadie podría esperar nada de «Destino Final 3». Al menos, los fans de las catástrofes en juegos mecánicos se regocijarán con este nuevo terror en la montaña rusa.

 





 
 
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