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| ANALISIS |
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| ¿Otra visión del ‘vecindario’?
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Michelle Bachelet se verá
beneficiada por un nuevo clima favorable en la relación
con Bolivia, pero deberá esperar la próxima
elección presidencial de Perú para
desarrollar vínculos con un país con
el cual en los últimos meses surgieron fricciones.
La Paz y Santiago no tienen relaciones diplomáticas
desde 1978 a raíz de un conflicto del siglo
XIX que privó de la salida al mar a Bolivia,
pero en los últimos años ha habido
un acercamiento que parece mayor desde que el indígena
aymara Evo Morales se posesionó como presidente
boliviano el 22 de enero.
Es más, el presidente Ricardo Lagos asistió
a su investidura, convirtiéndose en el primer
mandatario chileno en hacer una visita oficial a
Bolivia en los últimos 53 años. El
gesto fue reconocido por Morales, que ahora asistirá
a la posesión de Bachelet en una muestra
de distensión que se complementa con su reciente
anuncio de que su país podría suministrar
electricidad térmica al norte de Chile, donde
existe una gran actividad minera.
No todos son consensos en ese tema, sin embargo:
Chile requiere con urgencia las enormes reservas
de gas de Bolivia, que mantiene una posición
de ligar su venta a una solución al problema
marítimo, algo que Santiago resiste.
Los problemas energéticos chilenos marcan
también la relación con Argentina,
que vendía gas a Chile pero ante sus propias
carencias redujo sus envíos hace dos años,
lo cual agravó un problema que ahora tendrá
que resolver la nueva presidenta.
Por el lado de Perú existe una fuerte incógnita
sobre el futuro inmediato de la relación,
porque los peruanos celebran su elección
presidencial en abril próximo, y su nuevo
gobierno será determinante en la relación
bilateral. Analistas en Santiago coinciden en que
el problema más serio que Bachelet puede
enfrentar es una victoria del ultranacionalista
Ollanta Humala, que ha planteado la necesidad de
establecer límites al capital chileno en
"sectores estratégicos" de Perú.
El candidato nacionalista marcha segundo en las
encuestas, con 26% de las intenciones de voto, detrás
de la derechista Lourdes Flores, que tiene 33%.
El analista chileno Patricio Navia dijo que Bachelet
"prometió cambios sustanciales en la
relación con los países vecinos. Para
Chile eso implica mirarlos más que como simples
socios comerciales, y entender a los vecinos como
socios estratégicos". (AFP) |
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