Cada uno de los imputados que participaron de una nueva audiencia por crímenes de lesa humanidad cometidos en La Perla durante la última dictadura militar, mostraron en su pecho una escarapela papal, como “congratulación” por la elección de Jorge Bergoglio como máximo líder de la Iglesia Católica.
La insignia provocó repudio entre familiares y amigos de las víctimas, que vinculan al nuevo Pontífice con los artífices del genocidio de estado durante los oscuros años de la dictadura argentina.