Cuando se fue a España en el 2004, Alberto Ammann era uno de los tantos jóvenes actores que viajaban al Viejo Continente en busca de un futuro mejor. Por aquel entonces, no imaginaba que algunos años después iba a transformarse en una figura del cine internacional. En estos días, su intensa agenda de reuniones, entrevistas y exposición mediática, dan muestra del crecimiento de este actor ha tenido a partir de “Celda 211”, su primera película que además le valió un premio Goya.
“Yo había hecho dos capítulos para una serie de TV -de los cuales después se vio sólo uno- y estaba trabajando como camarero cuando me llegó la propuesta de participar en ‘Celda 211’. Fue mi primera película, y en ese momento no tenía una dimensión clara de la magnitud que podía tomar este proyecto. Sabía que era una buena película, con un gran guión, con un director y un elenco excelente, pero nunca pensé que iba a terminar siendo este bombazo. Me olía a que la cosa pintaba bien, pero lo que pasó finalmente con ‘Celda 211’ fue increíble”, cuenta Alberto Ammann en diálogo con LA MAÑANA.
Un casting fue la puerta de ingreso a este film que lo llevó a obtener el importante galardón que marcó un antes y un después en su carrera. “Lo del premio fue un poco surrealista, no lo podía creer. Quizá por eso es que al principio lo tomé tan tranquilo, aunque a medida que se iba acercando la fecha de la ceremonia iba tomando conciencia de lo que significaba... A partir de ahí, hubo como un cambio grande en mi carrera y en mi vida. De pronto empezó la exposición, el hecho de que la gente te reconociera por la calle...En fin, todo eso me mareó un poco, pero por suerte logré tener los pies en la tierra y tomarme el premio como un incentivo profesional”, manifiesta Alberto Ammann.
Formación y proyectos
Sus años en el Seminario de Teatro Jolie Libois junto a todos aquellos docentes que recuerda con tanto cariño, el taller con Willy Ianni, a quien define como “un gran maestro”, y su etapa de profesionalización en Madrid junto a Juan Carlos Corazza, marcaron mucho de lo que hoy es Alberto Ammann como actor. Es por eso que se siente feliz de poder venir cada tanto a Córdoba, como una manera de reencontrarse con aquellas raíces que consolidaron su vocación y creatividad. “Vivo con mucha felicidad esto de venir a Córdoba acompañando esta película, pero lo que más me alegra es poder desarrollar otros proyectos, como el que quiero hacer ahora”, afirma Ammann al referirse a una iniciativa que incluso ya ha presentado al secretario de Cultura, José Jaime García Vieyra.
La idea de Ammann es crear un centro de posproducción cinematográfico gratuito, que sea de utilidad para los directores y actores de Córdoba. “Me acordé de una escuela de cine que directores y actores españoles apoyan en un campo de refugiados saharauis en Argelia, y me parecía bueno tomar ese modelo para instalar en Córdoba esta propuesta destinada a esta instancia que es la que presenta siempre mayores dificultades para todo realizador. Yo me he comprometido en conseguir donaciones y aportes en el exterior, y la gente de productora La Población junto a Mariano Tarditti y otros amigos van a estar trabajando desde acá. También se lo he comentado al secretario de Cultura José Jaime García Vieyra y me ha dicho que en cuanto tengamos algo armado se lo presentemos para que ellos también puedan ayudarnos. Arrancaremos en digital, pero con el tiempo trataremos de llegar a 35 mm”, cuenta el actor.