La ex presa política Norma Susana San Nicolás, quien estuvo siete años detenida entre octubre de 1975 y octubre de 1982, y que en 1976 estuvo en la Unidad Penitenciaria 1, atestiguó ayer en la duodécima jornada del juicio por el fusilamiento de 31 presos políticos en ese penal de barrio San Martín.
En un angustiante testimonio, San Nicolás contó al Tribunal Oral N° 1 que estando presa, tomó conocimiento de las muertes de muchas de las víctimas de la causa, y que en el caso de Marta González, fue la última de los presos que la vio con vida. También recordó que ella estuvo presente en el momento en que su compañera de celda, Diana Fidelman, fue «trasladada». Fue en la noche del 17 de mayo del 76. «La ataron, la vendaron y se la llevaron», dijo.
La testigo relató que por intermedio de las celadoras tomó conocimiento de que esa noche fueron asesinados Fidelman, Miguel Angel Mozé, Luis Ricardo Verón, Ricardo Alberto Hernández y José Alberto Svaguza.
En la madrugada del 19 junio fueron fusilados Miguel Angel Barrera, Claudio Aníbal Zorrilla, Mirta Noemí Abdón de Maggi y Estela de Barberis.
Lo mismo sucedió con Marta del Carmen Rosetti de Arquiola y José Cristian Funes el 30 de junio. En horas de la noche del 20 de agosto de 1976, el coronel Vicente Meli ordenó los traslados Ricardo Daniel Tramontini y Liliana Felisa Páez de Rinaldi y los matan en supuestos intentos sediciosos que intentaban liberar a los trasladados.
Otro de los hechos que la mujer presenció durante su prisión en la UP1 fue el traslado hacia la muerte de Marta González de Baronetto, que luego supo que la mataron junto a Pablo Alberto Balustra, Jorge Oscar García, Oscar Hugo Hubert, Miguel Angel Ceballos y Florencio Esteban Díaz, ordenado por el militar Víctor Pino.
La testigo también vinculó al teniente Gustavo Alsina con la muerte por estaqueamiento del médico santiagueño José “Cacho” Moukarzel. Dijo que Alsina le mostró el cuerpo estaqueado en un patio de la cárcel y le dijo: «Mirá lo que soy capaz de hacer con todos ustedes”.
En coincidencia con los testimonios previos, San Nicolás recordó que las guardias de Alsina y de Enrique Mones Ruiz «eran las más violentas”.
Comentó que muchas de las mujeres presas estaban con sus hijos y que en una oportunidad una de las niñas fue torturada torciéndole un dedo del pie. En todos los casos, a los presos políticos los tenían en condiciones infrahumanas de detención, con absoluta incomunicación, deficiente alimentación y malas condiciones de higiene, obligándolos a efectuar sus necesidades fisiológicas en recipientes de lata y dentro de las mismas celdas.
Alsina pidió un careo
El ex teniente Alsina pidió ayer al Tribunal un careo con el enfermero Eduardo Fonseca, quien lo acusó del crimen de Moukarzel, en julio de 1976. La querella rechazó el pedido y el Tribunal Oral no hizo lugar a la solicitud.