Para su Salud
Viernes 09 de Diciembre de 2011

Las enfermedades de la uña

Hoy nos dedicaremos en gran parte a conocer las enfermedades de la uña. La uña sufre enfermedades específicas y a la vez es objeto de afecciones de índole general.

Por ejemplo la psoriasis afecta la piel y en algunos pacientes también las uñas.
Las uñas sufren una serie de procesos que provocan cambios en su coloración y estructuración que van a definir otras tantas enfermedades.
Las dolencias más habituales son:
# Micosis.
# Encarnamiento.
# Descamación.
# Estrías.
# Despegamiento.
# Hematomas.

Micosis de uña:
Una de las patologías ungueales más frecuentes son las micosis. Los hongos pueden invadir a las estructuras de la uña en diferentes localizaciones promoviendo subtipos de la enfermedad.
Las uñas de pies, especialmente el dedo mayor y con menor frecuencia las uñas de manos, presentan coloración amarillenta delatando el inicio de la enfermedad. La enfermedad habitualmente se inicia desde el borde libre avanzando en sentido de la mano o pie.
El germen se ubica por debajo de la lámina ungueal despegándola, dejando en su avance el labrado de una cavidad que muchas veces favorece la anidación de otros microorganismos como las bacterias, generándose infecciones mixtas. Una bacteria en particular otorga un color verdoso característico.
Se reconoce una predisposición genética al padecimiento de las micosis ungueales, especialmente en pies. Sin embargo la aparición de hongos en las uñas muy raramente ocurre en la infancia. Recién a partir de la adolescencia dan comienzo los primeros casos.
Las micosis ungueales son de tratamiento dificultoso y lento. En general se recomiendan comprimidos vía oral. Diversos tratamientos como cremas, spray y lacas que tienen menor eficacia; sin embargo son opciones a tener en cuenta cuando no es posible la administración de drogas orales. De todos modos, la seguridad de los modernos antimicóticos orales contraindica su uso en circunstancias muy especiales y por tanto raras.
El proceso de curación de la uña micótica es lento debido a que los cambios se evidencian a través del crecimiento. La uña nueva, es decir, la que aparece inmediatamente por debajo del repliegue (donde se observa una semiluna blanquecina) es la que empujará, virtud al crecimiento, a la uña contaminada por la micosis. Por tanto, cuanto más lento sea el crecimiento, más se retrasará la curación.
El crecimiento es más lento en invierno, en personas mayores y en paciente con enfermedades de la circulación sanguínea. En esta última circunstancia también se altera la llegada de la medicación al lugar de la infección lo que reduce, adicionalmente, la efectividad de los fármacos. Son casos donde se adoptan tratamientos locales y por vía oral en forma conjunta.
Cuando existen dudas en la causa de una alteración ungueal sospechosa de micosis se indican exámenes tendientes a corroborar o descartar la presencia de hongos. Se llama estudio micológico al procedimiento que establece tanto la presencia como el tipo de hongo hallado.

El estudio micológico consta de 2 instancias:
- El examen directo.
- El cultivo del material.
El cultivo tarda en arrojar algún resultado unas 3 semanas. Como el cultivo es el estudio donde se conocerá efectivamente lo que sucede con la uña, es conveniente advertir al afectado sobre la demora para la espera paciente del informe de laboratorio.
Las recaídas no son raras una vez curado un episodio de micosis ungueal. Por tanto debe aconsejarse a quienes han padecido la enfermedad la prevención mediante el uso de polvos o spray que eviten la reinfección.

Uñas encarnadas:
Se refiere a un proceso inflamatorio y doloroso de la piel que rodea a las uñas de pies, especialmente en el dedo mayor.
La enfermedad involucra a la uña como generadora de irritación sobre los tejidos circundantes. Por tanto no es estrictamente la uña el elemento afectado; sino la generadora del problema. La lámina ungueal se proyecta sobre los repliegues de piel que la enmarcan introduciéndose profundamente en esos tejidos e inflamándolos.
La uña encarnada puede ocurrir en forma aislada o ser recurrente en pacientes que cuenta con esa predisposición. Algunos pacientes tienen antecedentes familiares de la dolencia. El dolor es un síntoma habitual y no es raro que en los períodos de mayor inflamación se desprendan del área fluidos a manera de supuración, sin embargo, tal supuración no refiere infección. La enfermedad no requiere de infección para producirse. La infección puede observarse en algunas circunstancias como un proceso que es claramente secundario.
El tratamiento consiste en retirar el tramo de uña incrustado en la piel aledaña. Tal procedimiento se realiza mediante diversas técnicas de tipo quirúrgico.

Descamacion de uñas:
La descamación ungueal u onicosquicia es un proceso que ocurre en el borde de las uñas, principalmente de manos
La uña se estructura por la superposición de múltiples láminas unidas una sobre otra. La adhesión de cada lámina se realiza mediante uniones químicas. Diferentes circunstancias provocan la ruptura de las ligazones entre láminas despegándose en zonas de mayor debilidad. El contacto reiterado con agua, productos químicos, déficit alimentarios y determinadas enfermedades pueden ser causales del padecimiento.

Estrias de uñas:
Las estrías son cambios que ocurren en la uña otorgando irregularidad a su superficie. Existen diferentes tipos de estriados ungueales. El tipo más habitual es el estriado longitudinal, es decir, en el sentido del eje del dedo.
Es común la aparición de estriado en pacientes de mayor edad. Ocasionalmente el estriado es tan profundo que llega a dividir la lámina en el borde libre. La afección es de aparición espontánea y asintomática. Recomendaciones en cuanto a factores precipitantes y medicaciones locales o generales son dadas a los pacientes con uñas estriadas.

Despegamiento y traumatismo de uña:
El despegado de las uñas es generado por una variada gama de maniobras que traumatizan el aparato ungueal. Procedimientos de limpieza como el cepillado intenso, roce reiterado con el calzado o calzados ajustados, manipulación de sustancias químicas o enfermedades como la psoriasis pueden provocar despegamiento. Incluso hay medicamentos que por si o junto a otros factores generan despegamiento.
La lámina despegada del lecho cambia de coloración tal que plantea el diagnóstico con micosis, sobre todo cuando ocurre en pies. Más aún, el espacio generado puede ser fácilmente colonizado tanto por hongos como bacterias.
Otras veces no existe despegamiento evidente y aparecen los hematomas. Son “moretones” que se sitúan por debajo de la lámina, éstos  generan otros posibles diagnósticos que deben ser diferenciados con certeza; Ej.: lunares o melanomas.
Existen estriaciones o deformaciones que son consecuencia de traumas. No ocurren espontáneamente como en casos de estrías de adultos mayores y ancianos. Tiene caracteres definidos y se deben a determinadas maniobras automáticas a modo de “tic”.

Tratamiento de micosis de uñas:
Las enfermedades de uñas en general y las micosis (onicomicosis) en particular son de dificultoso y lento tratamiento. En los últimos años se ha producido un avance significativo en las terapias antimicóticos cambiando radicalmente la perspectiva del problema. Las medicaciones actuales combinan eficacia con menores efectos adversos, datos a considerar, dado que los tratamientos raramente son inferiores a los 3 meses.
Como norma general, las onicomicosis deben recibir tratamiento vía oral. Es decir, de ser posible, deben ser tratadas con drogas que se incorporen al torrente sanguíneo y lleguen a la uña desde la piel sobre la cual descansa la lámina ungueal (lecho de la uña). El motivo viene dado por el difícil acceso de los fármacos a este nivel: el grosor de la los tejidos y la poca permeabilidad de la lámina ungueal imponen una barrera a los antimicóticos locales. Los antimicóticos orales más usados son: terbinafina, fluconazol e itraconazol. Cada uno tiene alguna ventajas para tratamiento de una especie de hongo dado; para lo cual es necesario contar con un estudio antimicótico que la determine. Los regimenes de tratamiento dependen del antimicótico en cuestión.
En ocasiones se elige la combinación de fármacos para generar un efecto que adiciona  aptitudes destructivas frente a los hongos.
La duración del tratamiento es variable y depende de la velocidad de crecimiento de las uñas, edad del paciente, tipo de hongo, época del año etc.
Los pacientes de mayor edad requieren tratamientos mas prolongados. La circulación sanguínea en la tercera edad es dificultosa, llega de este modo menos fármaco al lecho ungueal dilatando la curación.  
Pacientes que padecen algunas enfermedades o que están bajo tratamiento concurrentemente con medicaciones como anticoagulantes, anticonvulsivantes, etc., deben ajustar la dosis de antimicóticos según parámetros específicos que serán determinados por el dermatólogo. Así, en ocasiones es recomendable evitar la administración por vía oral quedando como alternativa la utilización de lacas en cuya composición cuentan con antimicóticos como la amorolfina, ciclopiroxolamina, etc. También, localmente puede corresponder la aplicación de preparados con antimicóticos y sustancias que virtualmente “deshacen” a la lámina ungueal y logran el acceso directo del antimicótico al lecho de la uña.
Hay que conocer que los tratamientos locales pueden tomar tiempos mas prolongados para la curación que las drogas vía oral.

Fuente: consultorios-xanas.com.ar

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